Posteado por: Rimisp | 9 octubre 2008

¿Cómo podrían los distintos actores sociales colaborar para reducir el hambre en Latinoamérica?

El próximo 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación y siguen existiendo muchas personas en nuestro continente que siguen sin poder acceder al alimento que necesitan.

Es un asunto que nos avergüenza, pero que no debemos ignorar, ya que de todos depende encontrar la manera de superar este gran problema social. 

Este tema no es exclusivo de América Latina, pero si llama la atención que en nuestro continente se produzca tres veces más del alimento necesario para cubrir las necesidades de la población de todo el continente y aún así siga gente viviendo con hambre.

La Crisis Alimentaria mundial poco ayuda a los esfuerzos de poder acabar con el hambre en América Latina. La crisis global ha sido explicada por los especialistas como unacombinación crucial de los siguientes factores: malas cosechas en varias partes del mundo debido al clima, bajos niveles de reservas de comida, aumento del consumo de China e India, aumento demográfico mundial, aumento de consumo de biodiésel y cambios en la economía global.

Ante el aumento de los precios de los alimentos, los consumidores son las primeras víctimas. En especial en los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos como Latinoamérica. 

Ante el panorama negativo existen planteamientos, como el de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación), que señalan quela situación actual representa una oportunidad excepcional para los agricultores pobres y para el incremento de la productividad agrícola. Es así como la FAO ha presentado una iniciativa que plantea algunas medidas inmediatas tales como: 

  • Ayudar a los agricultores a impulsar la producción a través de un acceso mejorado a insumos importantes como las semillas y los fertilizantes.  
  • Aliviar la situación de los grupos más vulnerables, es decir, los consumidores rurales y urbanos, a través de redes de seguridad, tales como comidas escolares y programas nutricionales.  

Eso es un aporte importante, pero se extraña la participación de muchos otros actores sociales en torno a este tema. Es vital que los medios de comunicación instalen este tema en la opinión pública y que la difundan a los lugares más alejados y desposeídos de la población.

Por eso les preguntamos a nuestros lectores:

¿Cómo podrían los distintos actores sociales colaborar para reducir el hambre en Latinoamérica?

Para profundizar sobre el tema les presentamos un video realizado por la FAO y TV Brasil – Canal Integración/Radiobrás para producción de reportajes televisivos sobre políticas contra el hambre en América Latina para el Día Mundial de la Alimentación del año pasado.

Si no puedes ver el video haz click acá.

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Responses

  1. En la line de como comunicar, que es un tema interesante abierto por la Red, comparto con Uds, unas reflexiones sobre el papel de los medios y de los periodistas en la lucha contra el hambre, redactado con ocasion de un curso on line que impartí este año.
    Juan De la Puente- Perú

    Cómo Romper el Silencio desde Adentro
    La Comunicación en la Lucha Contra el Hambre

    Juan De la Puente

    Presentación
    Lo que sigue es conjunto de sugerencias, si se desea una estrategia de trabajo de comunicación política cuyo propósito es fijar la atención en el cambio de conductas al interior de los medios de comunicación para reorientar su atención a la realidad del hambre y de la pobreza extrema. Al mismo tiempo, incorpora un conjunto de propuestas de acción a adoptarse desde “el otro lado de la mesa”, es decir las instituciones públicas, las empresas que llevan a cabo actividades de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), agencias de cooperación y ONG abocadas a proyectos sociales.
    En el primer caso, el cambio de conductas al interior de los medios, es un propósito sumamente difícil de alcanzar, tomando en consideración su naturaleza principalmente empresarial que los sitúa como actores al mismo tiempo del mercado y de la sociedad civil. Es claro que ese cambio es un reto de los comunicadores que, no obstante, no podrá ser alcanzado con la participación y la voluntad de quienes gobiernan las empresas y gestionan la transmisión de la noticia.
    En el segundo caso, la lógica es cambiar la escucha y la oferta, es decir la forma de relacionarnos con los medios desde las agencias e instituciones a las que no hemos referido.
    Ambas lógicas, sin embargo, obligan a fijarse en la agenda pública como instrumento de gestión de la información bajo la premisa de que lo que se encuentra en ella es más convertible en noticia. Por lo tanto, la ruptura del silencio es parte de un doble proceso que consta de: a) la recuperación de la temática del hambre y la pobreza extrema en la agenda pública; y b) la ruptura del silencio propiamente dicho.

    Introducción, La agenda pública
    Al recurrente comentario de que en el mundo mueren anualmente 35 millones de personas por causa del hambre y 2,1 millones por causa del sida y que, sin embargo, los medios son más sensibles al sida que al hambre, se ha respondido de distintos modos: a) que el sida es un fenómeno más “mediático”; b) que el sida ataca a todas las capas sociales en tanto que el hambre es recurrente en los más pobres; y c) que frente al sida existe un mayor compromiso político y social que frente el hambre.
    Es probable que todas estas respuestas sean ciertas de uno u otro modo de apreciación. No obstante, un mayor tratamiento de los medios de un problema no determina necesaria y automáticamente el ingreso de un tema en la agenda pública en un sentido favorable a su solución.
    Sobre al mismo caso del sida y la prensa se tiene por ejemplo la investigación de Cantero y García acerca del abordamiento del sida por dos diario españoles el 2002, El País y La Vanguardia, que denota que el sida es tratado más en las secciones de sociedad y menos en las de política, opinión y salud y en términos más descriptivos que explicativos (Cantero y García; 2005) .
    No todo lo que abordan los medios implica un allanamiento de las políticas públicas. En el mismo caso del sida también se aprecia una cobertura que excluye el contexto del hambre. Como señaló la FAO en el informe El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2003, aunque el VIH/SIDA se ha convertido en causa principal del hambre, lo contrario es también cierto. El hambre acelera tanto la propagación del virus como el curso de la enfermedad. Las personas hambrientas se ven obligadas a adoptar estrategias arriesgadas para sobrevivir. Con frecuencia se ven obligadas a emigrar, a menudo a barrios miserables en las ciudades donde las tasas de infección por el VIH son elevadas. Desesperados, niños y mujeres cambian sexo por dinero y alimentos, exponiéndose al riesgo de infección (FAO; 2003) . Este contexto, por ejemplo, no se encuentra presente en la información sobre el sida.
    Tenemos frente a nosotros entonces un problema mucho más complejo donde a la falta de visibilidad de los problemas más agudos de la sociedad se suma la forma del tratamiento por los medios.
    En ese sentido creo que debemos debatir varios temas sobre la relación entre los medios y la denominada agenda pública. Varias preguntas se anotan en ese debate, entre ellas cuatro:
    1. ¿Existe una agenda pública en nuestros países?
    2. Si existe, ¿qué calidad tiene ésta agenda pública?
    3. ¿Cómo se forma esa agenda pública y, en ese sentido, cuál es el papel de los medios en su formación?
    4. ¿Puede ser alterada esa agenda o reconstruida desde una perspectiva distinta y en qué consiste eso nuevo o distinto?

    La construcción de la agenda
    El ejercicio de responder estas interrogantes es crucial. De hecho, un sector de comunicadores cuestiona el concepto de agenda pública y en general discrepa de la teoría de la agenda setiing. No obstante, solo en vías de recordatorio, útil para la respuesta a estas preguntas, habría que señalar que se considera dos los niveles de la agenda setting: a) los temas, es decir que los medios nos dicen sobre qué pensar permanentemente; y b) el privilegio de los medios a la hora de informar, es decir los medios nos dicen qué pensar permantemente.
    No obstante las reservas, se ha legitimado la propuesta teórica que indica que para decidir las políticas a seguir en un gobierno afincado en base territorial se define una agenda pública.
    Los horizontes programáticos de las campañas electorales en nuestros países y las mediciones demoscópicas de los comités de campaña lo demuestran: en la mayoría de casos miden la intensidad de la agenda pública y en muy pocos casos intentan modificarla desde los programas, salvo quizás en las segundas vueltas electorales.
    En mi país, el Perú, a esto se denomina en la jerga de la comunicación política “eso es lo que la gusta a la gente, no intentes cambiar la percepción”.
    Otro presupuesto señala que existen tres modelos de construcción de agendas públicas que Jurgen Habermas recoge de la Ciencia Política. El primero, denominado modelo de acceso desde adentro, consiste en que la agenda es impuesta desde arriba, desde las elites, y todos de alguna manera la hacen suya. El segundo, denominado modelo movilizador, se refiere a que el gobierno lanza al público la agenda para su discusión, la recoge, reelabora y afina relanzándola nuevamente. En el tercero, denominado modelo de las iniciativas desde fuera, la agenda nace desde el público que no forma parte del Estado -informal o sociedad civil-. Este modelo es menos frecuente pero más interesante y más creativo.
    Creemos que en nuestros países tenemos que la agenda se ha construido frecuentemente de las tres formas pero que en los últimos años es le tercer modo el predominante con una fuerte predominancia de los medios.

    La contenidos de la agenda
    Con el riesgo de ser arbitrarios, intentaremos realizar un aproximación a la agenda pública en América Latina, priorizando sus contenidos en el sentido aspiracional (elementos preactivos) y señalando lo que aparece oculto o excluido (elementos resistentes).
    Luego de los años de ajuste, producido desde las recetas de los organismos financieros que operan en la región, que corrió desde la segunda mitad de los años ochenta a la mitad de los años noventa, la agenda pública nos ha remitido en primer lugar a los éxitos del modelo y en segundo lugar a su déficit. Alerto, previniendo alguna observación, sobre que en las elecciones que se producen en América Latina en los últimos años el éxito electoral acompaña a los críticos del ajuste pero no ha sido posible una alteración radical del mismo, ni siquiera en el caso de Bolivia, hasta ahora el más paradigmático de la victoria electoral de un programa de refundación republicana.
    Así, los elementos de la agenda pública de nuestros países podrían ubicarse de la siguiente manera, en el siguiente orden de prioridades:
    1. Elementos proactivos:
    a. La economía sana, es decir sin carestía de los productos, sin inflación, escasa devaluación monetaria y cifras macroeconómicas en azul: crecimiento económico, reservas internacionales y exportaciones.
    b. Emergencia personal, es decir emprendedorismo, superación por la educación, ahorro privado, uso ademado de las remesas provenientes de Estados Unidos y Europa
    c. Empleo, es decir creación de puestos de trabajo, apoyo a las micro y pequeñas empresas, fomento del microcrédito y bancarización, promoción de las concesiones y de la cooperación público privada. Por esa vía, fomento/ aceptación acrítica de la inversión extranjera.
    d. Distribución de los beneficios del crecimiento, es decir reducción de la pobreza; asignación de recursos para programa sociales de asistencia alimentaria y promoción productiva; programas de salud; inversión pública en infraestructura, educación, salud, vía de comunicación y saneamiento (agua potable).
    e. Seguridad ciudadana, es decir lucha frontal contra la delincuencia, incremento de penas para los delincuentes peligrosos, incluyendo la pena de muerta, reforma de la policía y lucha contra las drogas.
    f. Reforma del Estado, modernización y anticorrupción, es decir cambios relacionados a hacer más eficaz el Estado, más transparente, con servicios más eficientes en materia de administración de justicia, educación y salud, castigando la corrupción, especialmente en los niveles altos de la administración pública.

    2. Elementos resistentes a ingresar a la agenda:
    a. La eliminación de la pobreza extrema, es decir de las poblaciones urbanas y rurales que a pesar de sobrevivir experimentan carencias permanentes en materia de ingresos, alimentación, salud y educación. En esa línea se menciona a la inclusión social, es decir la eliminación de las brechas por razones étnicas y culturales.
    b. La conservación del medio ambiente, es decir el establecimiento de políticas públicas y marcos normativos para impedir el deterioro medioambiental, para el mejor aprovechamiento de los recursos naturales bajo un esquema de desarrollo sustentable, la detección de los pasivos ambientales, la vigilancia y las sanciones a los infractores.
    c. Fortalecimiento de la democracia, es decir la consolidación de los partidos políticos, el funcionamiento eficaz de los poderes del Estado, el equilibrio entre ellos, los límites al ejercicio arbitrario del poder, el desarrollo de los derechos fundamentales. En esa línea se ubica el concepto de enriquecimiento de los contenidos de la democracia.

    De los olvidos señalados escapan a menudo temas que realizan incursiones pasajeras en la agenda pública como: a) el cambio climático; b) la crisis energética y del agua; c) los bajos salarios; d) la corrupción judicial; entre otros. En cada país, de acuerdo a la evolución de las coyunturas podría elaborarse una lista de incursiones aunque ello no cambia la naturaleza de lo que aquí se indica: que existe un conjunto de temas excluidos de la agenda pública, o resistentes a ingresar a ella.

    La calidad de la agenda
    Sobre la calidad de la agenda es interesante el trabajo de los académicos Enrique Martínez-Salanova e Ilda Peralta Almería, el artículo titulado Un análisis sobre los medios de comunicación y la Solidaridad, fue publicado el año 2000 en Comunicar, la Revista Científica Iberoamericana y de Comunicación, Huelva, España N° 15. Este artículo ha sido estudiado en este curso.
    En el artículo, los autores expresan una visión crítica de la indiferencia de los medios de comunicación respecto de los problemas del hambre, la pobreza y la exclusión en lugar de una visión trascendente. Extienden sus críticas a las percepciones mosaico de los problemas cotidianos, presentados de manera seccionada, promoviendo una sola mirada y un acercamiento ficticio a la realidad, donde las palabras, fotografías e imágenes sólo entregan información y no motivan al compromiso ético.
    Como les comenté cuando realizamos la actividad, ese texto expresa un esfuerzo por modernizar la visión de la solidaridad, desde la observación, cuestionando duramente el efecto que producen los medios que nos seducen y sorprenden pero nos hace indiferentes, privándonos de una capacidad reflexiva. Dijimos que era un alegato por una nueva ética para que la comunicación use racionalmente su poder para crear un mundo solidario, que no solo observa sino actúa.
    También es interesante el texto Amartya K. Sen (1998). Hambre, prensa y democracia. Diario Clarín, 18 de octubre de 1998. Buenos Aires, Argentina. El autor reflexiona sobre la relación existente entre el ejercicio de las libertades y los derechos políticos, incluido la libertad de expresión, en la lucha contra el hambre. Señala que en la terrible historia de las hambrunas, se destaca el hecho de que no se produjo ninguna hambruna significativa en un país con forma democrática de gobierno y una prensa relativamente libre. También ha sido estudiando en este curso.
    Finalmente, el 2001 la FAO dio a conocer el estudio de Echo Research sobre el interés de los medios de comunicación occidentales por los temas del desarrollo, que es mínimo y los profesionales de la información no abordan en profundidad cuestiones como el hambre y la pobreza en el mundo. Según un estudio encargado a la Echo Research, empresa de análisis de medios, con sede en Londres, en base al análisis de 54 periódicos relevantes en 11 países occidentales.
    En la India el año 2001 cuando la Corte Suprema debió intervenir para que el hambre pudiera regresar a la primera plana de la prensa a propósito de una demanda de la Unión Popular para las Libertades Civiles (PUCL) del estado de Rajastán sobre la cuestión del hambre, destacando la paradoja que existía entre graneros colmados y estómagos vacíos. A comienzos de mayo de ese año, la Corte ordenó a seis gobiernos estatales que explicaran por qué las cosas iban tan mal.
    Lo que está a la base de estas investigaciones e informaciones es una realidad con la que debemos trabajar. Esa realidad se puede descomponer en las siguientes variables:
    1. La pobreza extrema y el hambre no se encuentra en la agenda pública de nuestros países o en la mayoría de ellos y por lo tanto tampoco en los medios. Una excepción podrían ser Brasil por razones de política pública y Haití por razones de visibilidad obligada. (En este punto ruego los comentarios de los colegas de esos países).
    2. Las preocupaciones respecto a la macroeconomía han subordinado la microeconomía. Esto ya fue señalado desde la CEPAL hasta el FMI. En algunos casos las urgencias sociales han sido contrapuestas a las necesidades de la macroeconomía.
    3. Las políticas de ajustes y de compensación de los años ochenta y noventa se han mantenido como parte del paisaje de un Estado que no renuncia a sus obligaciones sociales. No obstante, lo cierto es que casi todos las economías que crecen a tasas mayores al 4% PBI anual tienen entre manos una crisis distributiva que tampoco figura en la agenda pública. El Perú es uno de los países donde esa crisis se ha desatado el año 2006 aunque su presencia en la agenda y en los medios es muy precaria.
    4. Han tomado forma algunos elementos sustitutivos de la pobreza extrema en la agenda pública que contribuyen a esconderla: a) la pobreza sustituye la pobreza extrema; b) el empleo precario sustituye el empleo de calidad; c) la cobertura educativa mediocre sustituye a la educación de la calidad; d) las campañas de salud comunitaria esporádicas sustituyen al sistema de salud pública; y e) las pequeñas obras comunales sustituyen las carencias productivas rurales.

    Las posibilidades del cambio desde adentro
    La única posibilidad de un cambio sustancial y duradero depende de un solo proceso: el ingreso del hambre y de la pobreza en la agenda pública y por esa vía en los medios de comunicación de modo permanente. Si una estrategia de comunicación sólo se dirige a “sensibilizar” a los medios desde abajo fracasará. Propongo un proceso de ataque de la agenda pública y de los medios desde arriba.
    Recordemos la variante del concepto de agenda-setting, sobre el que Maxwell McCombs teoriza junto con Donald Shaw. Ellos refieren la influencia que los contenidos de los medios ejercen sobre las preocupaciones de los receptores, sobre sus argumentos de debate y sobre la gestión de sus intereses. La elaboración de agendas está en la base de la sociología política y es especialmente intensa en las etapas electorales, en las que los políticos, a través de los medios, buscan mantener el interés y el pulso de opinión en torno a los temas que son objeto de su programa.
    Ello no implica, sin embargo, que no pueda influirse la agenda en etapas no electorales y se sugiere los siguientes procesos:
    1. Selección de la noticia. Según las tesis de McCombs y Shaw la selección de las noticias por parte de los medios y la credibilidad de éstos actúan, sin duda, sobre el marco en el que se establece la referencia del debate político. Si es así, se debe trabajar en la selección de la noticia. Este es un trabajo que ciertamente nos deja al final en el escritorio del editor de un diario, revista, agencia, programa de TV o de radio; o nos remite a los directores de medios, directorios o comités editoriales.
    No obstante, el periodista de un medio no debe abandonar la selección de la noticia. Como ustedes saben, la noticia es seleccionada o se selecciona sola. Es seleccionada en el proceso denominado programación o entrega de comisiones, por los editores o jefes de información. He visto colegas pasivos que no proponen temas, que esperan que el editor piense por él, que no insisten en una cobertura o en un ángulo de la información. En el colmo, he visto colegas que no editan sus notas, evitan seleccionar fotografías, colocar leyendas a las fotos y titulares de sus artículos, o que no seleccionan sus imágenes y audios. La conducta contraria, también advertida, es denominada en el Perú “pelear la nota” y consiste en interactuar con jefes y editores desde la perspectiva del mensaje y no del mensajero. En mi experiencia personal, cuando el comunicador no abandona la selección de la noticia, registra éxitos.
    2. La jerarquización de la información. La selección magnifica o pone en primer plano unas cuestiones y disminuye u oculta la importancia de otras, de acuerdo a McCombs y Shaw. Según ellos, el efecto de “gatekeeper”, de selección, permite advertir que la influencia del medio no radica tanto en su capacidad de convicción, esto es, de su influencia real, como en la de poner en la mesa los temas que son objeto de debate, los que condicionan la discusión política y la toma de decisión. Los medios no sólo seleccionan las noticias, sino que las jerarquizan y, con ello, valorizan la agenda. Eso obliga a los comunicadores a actuar en el proceso de jerarquización de la información.
    Una cosa es decirlo y otra hacerlo. Es cierto. La jerarquización de las noticias es un proceso aún más complejo y delicado que la selección. Está relacionada íntimamente con la línea editorial del medio y con las expectativas de venta o rating. Sin embargo, los colegas colectivamente pueden influir en ella durante el proceso editorial posterior al recojo de información y en el proceso posterior a la emisión o publicación. Las alianzas internas, las opiniones colectivas, las críticas al abordaje de temas de baja calidad de la agenda pública funcionan. Si podría dar un ejemplo de lo que afirmamos respecto a mi país es este: los periodistas peruanos han dado la batalla los tres últimos años en las redacciones respecto de los temas ambientales y ha logrado abrir ventanas para la circulación de la información sobre el tema.
    3. El lago plazo. Entiende uno de los teóricos, McCombs, que hay un efecto cognitivo que opera a largo plazo, en el que los medios juegan un papel primordial. Por ejemplo, una mayor exposición a la información de los medios entre los jóvenes incrementa su interés por las cuestiones públicas. Eso implica actuar para el largo plazo. Planteado este tema desde otra perspectiva habría que señalar que el comunicador dueño de una vocación definida en torno a la pobreza extrema no debería preocuparse por éxitos inmediatos en la cobertura del medio donde se desempeña. En este caso, la prédica cotidiana y permanente tiene resultados a la larga. En mi experiencia personal he visto éxitos de colegas y de medios a partir de la perseverancia personal del periodista. El más reconocido de estos éxitos a partir de la perseverancia es el de quienes trabajaron en los años en países como Chile, Argentina, Uruguay, Perú, Guatemala y Colombia las investigaciones sobre violaciones de derechos humanos. Son también relevantes los logros de los colegas que en Brasil, Colombia y Argentina trabajaron desde los medios los temas de género.
    4. La especialización no es una salida sino una opción. Ese largo plazo o incluso el trabajo cotidiano obligan ciertamente a una especialización, fenómeno que se experimenta más en la prensa escrita que en la TV, radio o agencias. No obstante, la especialización no puede ser una salida laboral, que se presenta con frecuencia en un medio tan inestable como el nuestro, sino una opción que obliga a la preparación personal, el acopio de datos, contactos, fuentes y el desarrollo de capacidades mediante los estudios de post grado.
    Esa especialización, de ser necesario, puede correr paralela a las labores cotidianas pero debe resumir una vocación útil en términos profesionales y personales. Una vez más puedo hablar de mi experiencia personal y es ésta: a lo largo de mi trabajo en varios países de la región he advertido que el periodista más rápidamente reclutado es el especializado en algún tema, más que aquél que dice desempeñarse en todo. Esto es aun más relevante en el caso de la especialización en política social porque el negocio mediático demanda a colegas especializados en política, economía, deportes, internacionales y espectáculos, áreas con cierta competencia, pero tiene dificultades para reclutar a periodistas especializados en política social.
    5. Participar en las páginas de opinión. He revisado en estas semanas la mayoría de páginas web de diarios, TV y radios de la región y he ratificado una percepción que a modo empírico tenía los últimos años: la invasión de los periodistas en las secciones de opinión de sus medios como un aporte, añadido a su trabajo cotidiano.
    Esta invasión tiene varios sentidos y explicaciones. El más importante parece ser la personalización de la información que obliga o permite una exposición más abierta del periodista, y no sólo de los columnistas. La otra razón sea probablemente más importante en el largo plazo, la entrega del medio de una alta cuota de independencia a sus periodistas para que en su nombre, dialoguen con el público. Esta apropiación no debe pasar desapercibida para los periodistas con una vocación en los temas de pobreza extrema y hambre. El periodista de hoy opina más que antes y se libera de ese falso espíritu de técnico de la información.
    6. No despreciar las imágenes. Walter Lippmannn, dice los medios de comunicación son la fuente principal de creación de imágenes del mundo exterior en nuestras mentes. Es cierto, entonces fijémonos en las imágenes. Estoy seguro que nuestra avocación a las imágenes permitirá introducir de mejor modo los temas que son materia de este curso en los medios donde laboramos. No propongo que desplacemos a los que hacen el trabajo de las imágenes sino que nos preocupemos más en ellas.
    Hay una razón más que deseo anotar. Finalmente, si Cohen decía que puede ser que la prensa no tenga éxito la mayor parte de las veces en decirle a la gente qué pensar, pero tiene un éxito sorprendente al decirles a los lectores sobre qué pensar, es evidente que los medios sirven de “puentes” entre el mundo exterior y las imágenes que tenemos en nuestras mentes.

    Las posibilidades de cambio desde fuera. El cambio de la escucha y la oferta
    Es recurrente la queja de agencias, organismos públicos y ONG respecto a la poca sensibilidad de los medios para informar de los temas de pobreza y hambre. A ello los llamaremos agencias
    Tiene razón la queja pero creo que la ruta de la “sensibilización” de los medios es inadecuada. La historia de la sensibilización de los medios por parte de las agencia es una historia de fracasos.
    La propuesta es cambiar de escucha y la oferta, es decir que la gente, a través de los medios vean lo que deseamos que vean de otro modo y que los medios reciban de nosotros otra oferta.
    En esta parte, con el propósito que ustedes desarrollen las ideas en el curso de la presente actividad de acuerdo al contexto de sus países, haré una lista poco desarrollada de 15 componentes de una estrategia desde fuera. Esta es:
    1. Estrategia de cinco años. Elaborar una estrategia de largo plazo, de no menos de cinco años, cuyo propósito no sea informar de las actividades sino comunicar. El intento de comunicar debería proponerse en primer lugar que nuestra temática llegue a la agenda pública. Si llega, su presencia en medios será concomitante, absoluta y permanente.
    2. Trabajo con indicadores. La comunicación de los temas de política social demanda introducir el manejo de indicadores. Necesitamos medir nuestro trabajo: contar nuestros contactos, reuniones, envíos, publicaciones y eventos.
    3. Escoger nuestra escucha. ¿A quién le hablamos? Los duros son los decididos e informados. son los menos. Los blandos son los apáticos, cansados y desconfiados. Hablemos para los dos. Un discurso con dos modalidades. No renunciemos a hablarle a los blandos aunque claro que en la primera etapa interesan más los duros, para generar consensos informativos.
    4. Arreglos institucionales. Esto es vital, para cambiar la escucha y la oferta debemos dejar de trabajar “para adentro”. Lo ideal es que la agencia se convierta en un centro de información útil para los medios y los tomadores de decisión y sus equipos y no una institución que demanda que publiquen algo. Para empezar y por ejemplo, debemos organizar nuestras páginas web “hacia fuera”.
    5. Cuestionar a los tomadores de decisión. Dejar de trabajar a la defensiva. Si la agencia desea influir en la agenda pública debe ser cuestionados por ella los tomadores de decisión que desatienden la temática social. Un informe nuestro, una carta pública, un artículo firmado o un reportaje con nuestra opinión cambia la escucha y resulta. Los criticados podrán ser en un segundo momento nuestros aliados.
    6. Media planning. Llevar a cabo actividades de media planning propio de la comunicación política electoral, pero que resulta: portavoces identificados, consultores que hablen por nosotros de modo tácito, mensajes claves afirmados en el tiempo y especialmente articulistas.
    7. Periodismo precisión. Utilizar los métodos de la investigación social y de medición demoscópica para compartirlo con los tomadores de opinión. Una encuesta publicada vale por 10 publireportajes.
    8. Aprovechar las crisis. Son ideales para proponer nuevos temas. Son los mejores momentos para proponer y abrir ventanas. Es una lógica distinta a lo que actualmente se practica: las agencias se callan durante las crisis.
    9. Acumular información par entregarla organizada y dosificada.
    10. Alianza con medios en específico. Es falso que todos los medios sean iguales. Una alianza duradera vale por mil notas publicadas. La alianza permite un desarrollo sostenido y profundo.
    11. Comunicar todo. No sólo lo importante.
    12. Hacer campañas sostenidas. De inicio a fin.
    13. Repetir una y otra vez. Sobre los temas sociales la gente se olvida. No temerle a la saturación de mensajes. Los especialistas en marketing político comunicadores alertan sobre lo riesgoso de esta práctica pero lo cierto es que este riesgo se presenta en contexto clímax, a saber una campaña electoral. En el trabajo cotidiano, es muy importante repetir los mensajes.
    14. Trabajar con agencias alternativas de prestigio y usadas por los medios. Hablar junto a otros. Es el caso, por ejemplo, de EuroPress Social, plataforma de noticias de contenido global (http://www.europapress.es/epsocial.aspx).
    15. La construcción de redes de búsqueda de información.

  2. No hay dudas de que los Medios de Comunicación son muy importante en la lucha contra el hambre en Latinoamérica. Ellos tienen la posibilidad de difundir masivamente lo que sucede y movilizar a instituciones y personas en torno al tema.

    En Rimisp estamos concientes de eso y es por eso que se creó el Fondo Prensa Rural en el que se financia la producción de artículos o reportajes a los miembros de la red. Visiten (http://redprensarural.com/fondo-prensa-rural/) para que se informen y participen.

    Saludos.

  3. Somos una iniciativa de participación y control social impulsada por colombianos en el sur de la Amazonia colombiana, como parte de nuestro trabajo publicamos el Periódico Socivil. (http://www.socivilputumayo.org).

    Desde hace algún tiempo venimos muy preocupados por el tema de la autonomía alimentaria, por ello hemos decidido realizar entre el 13 y el 16 de nviembre de 2008 en Mocoa, Putumayo el Foro Regional La Cuchara: por la autonomía alimentaria.

    Pensamos que este será uno de los primeros pasos en la ruta por llevar a dercho fundamental constitucional la autonomía alimentaria para Colombia. Por dichas razones queremos seguir en contacto con ustedes.

  4. Estimados amigos, cuál es su correo electrónico para mandarles una nota de prensa sobre el libro Municipio Indígena, que será presentado en La Paz la próximo semana. http://www.revistalamalapalabra.blogspot.com

  5. Juan, gracias por el texto, muy interesante y con puntos importantes para poner en práctica.

    Richard, mi correo es ricardogutierrez@colombia.com


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