Posteado por: Rimisp | 23 octubre 2008

G8 planeó medidas contra el hambre, comiendo cenas de medio millón de dólares

La semana pasada, el 16 de octubre, se celebró el Día Mundial de la Alimentación. El Observatorio Hunger Watch sacó a la luz un nuevo informe, “El hambre estacional”, donde la ONG Acción contra el Hambre propone acciones para luchar contra la desnutrición aguda severa que sufren 19 millones de niños. Incluiría el tratamiento nutricional completo de cada menor y la ayuda a la producción local del alimento terapéutico necesario, llamado Ready To Use Therapeutic Food (RUTF). Algo difícil parece, con un costo imposible de asumir a los estados, pero, según estudios de la ONG la cantidad total no sería superior a los 3.049 millones de euros.

El Gobierno español, al igual que el de los principales países del mundo, responde ignorando estas cifras y ni siquiera planteándose el estudio y posible solución de esta gran lacra. No le compensa, no le supondría ningún beneficio el erradicar el hambre infantil.

Pero de verdaderos sinvergüenzas fue la cumbre del G8 que se celebró durante los primeros días del pasado mes de julio en Tokyo. Estaba centrada en la imparable escalada de los alimentos y del crudo. La pobreza en África, el envío de ayuda humanitaria al continente y la escasez de alimentos centraron, entre otras, las discusiones de la primera jornada. Durante esta, varias organizaciones exigieron a los estados miembros del G8 que cumplieran las promesas de ayuda a África hechas en el 2005, esto es, aumentar la asignación de 25.000 millones a 50.000 millones al año hasta el 2010. Los países con economías emergentes como Brasil, México, India, China y Sudáfrica pedían a la ONU, mientras tanto, su intervención para paliar la crisis alimentaria, aunque sin dar un paso adelante dando ejemplo con una aportación suficiente o solucionando sus propios problemas alimentarios dentro de su territorio.

El caso es que las promesas del G8 no se han llevado a cabo e incluso parece ser que se pueden echar atrás de lo dicho y pactado. Se desarrollaban las reuniones en un clima distendido mientras que en 30 países africanos aumentará la mortalidad infantil, el tanto por ciento de enfermos de SIDA y siguen necesitando un mínimo de 6.500 millones de dólares para no morirse de hambre. Continuaban negándose a reducir la mitad las emisiones de CO2 para el 2020 mientras que más del 40% de los habitantes africanos sobreviven con menos de un dólar al día, el glaciar Perito Moreno se derretía en pleno invierno del hemisferio sur o el precio del barril de petróleo estaba por entonces en unos 150 dólares.

El no hacer y solucionar nada, absolutamente nada, tuvo que ser un enorme desgaste físico y psicológico para los líderes de las ocho potencias dado el festín del que disfrutaron la noche de la primera jornada. George W. Bush, Angela Merkel, Gordon Brown, Nicolas Sarkozy, Silvio Berlusconi, Dmitri Medvedev, Yasuo Fukuda y Stephen Harper junto a sus parejas dieron cuenta de una opípara cena de reyes formada por 19 platos. No les debió quitar el apetito algún tema tratado anteriormente.

En el Hotel Windsor el cocinero japonés Katushiro Namakura preparó un menú llamado “Bendiciones de la tierra y el mar” con platos típicos de la isla de Hokkaido. Katushiro fue el primer chef japonés en ganar una estrella Michelin y esto se notó en la factura final cercana al medio millón de dólares destinados a llenar los estómagos de los líderes mundiales y compañía. El menú fue el siguiente:

Es un auténtico despropósito por el que ni siquiera han pedido disculpas y dado su poder, otros líderes ni se atreven a criticarles abiertamente. Zapatero tan sólo se despachó para quedar bien frente a la opinión pública con unas declaraciones tales como “No he visto el menú, pero creo que con dos platos se come bien” o “Hubiera sido deseable una respuesta más contundente y activa a la crisis alimentaria, porque hay vidas humanas en juego”. Me gustaría ver si en sus reuniones gubernamentales engullen menús de dos platos, la factura final, que sin llegar a los límites de Japón, será altísima y a cargo de las arcas públicas o su respuesta “contundente y activa” para salvar esas vidas. Todavía estoy esperándola, pero insisto en que está más ocupado y preocupado en salvar a los bancos, inmobiliarias y grandes fortunas personales. Una hipocresía total y asquerosa de parte de estos políticos que tan cómodamente ven la hambruna y crisis desde sus sillones de cuero.

Fuente: AquiHueleaMuerto.com

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Responses

  1. os números da fome são revoltantes!
    é incrível como se continua a deixar isto acontecer!

    cumps


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