Posteado por: periodistarural | 22 septiembre 2009

Ideário ecológico: ¿un denominador común entre las diferentes formas de participación juvenil?

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Por Regina Novaes
Investigadora IBASE Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas.

Entre los jóvenes entrevistados por la investigación realizada por la PNUD/Naciones Unidas, en Montevideo, Asunción, Río de Janeiro y Buenos Aires, cuando se indaga sobre ¿Cuál de las siguientes le parece ser la injusticia más grande?. La alternativa “como la sociedad trata el medio ambiente” quedó en segundo lugar (64,4 %), perdiendo únicamente para “como la policía trata a los jóvenes” (75,6¨%).

O sea, la sensibilidad hacia las causas ecológicas no se traduce simplemente con la participación en grupos, redes y movimientos específicos sobre este tema, sino que se trata de un tema transversal que también motiva acciones individuales y se hace presente en otros espacios de organización.

Veamos algunos ejemplos:

REJUMA, Red de Juventud  por el Medio Ambiente y Sustentabilidad. Creada en 2003, en Brasil, la red es compuesta por jóvenes de entre 16 y 29 años actuantes en diversos sectores de la sociedad, e interesados en la cuestión ambiental. Promueve intercambio de ideas, realidades y experiencias referentes a las cuestiones socio-ambientales. La red reúne más de 20 Colectivos Juveniles (CJ), distribuidos por el país. Son espacios de articulación de la juventud que canalizan la cuestión ambiental en cada Estado. En estos grupos se busca poner en práctica tres principales principios: joven educa joven; joven moviliza joven y una generación aprende con la otra.   

Asamblea Juvenil Ambiental (ASA) de Gualeguaychú. En otros casos, los sectores juveniles se organizan en el interior de las organizaciones más amplias. Es el caso de la Asamblea Juvenil Ambiental (ASA) de Gualeguaychú (Borzese y Luro, 2007). Las protestas comenzaron con la instalación de una fábrica “de pulpa de celulosa Botnia”, de capital finlandés en Fray Bentos, en la ciudad uruguaya localizada al margen del Río Uruguay, frontera con Argentina. Del otro lado, en el mismo río queda la ciudad argentina de Gualeguaychú, ubicada en la provincia de Entre Ríos. Las primeras manifestaciones contra la contaminación ambiental fueron organizadas por grupos ambientalistas uruguayos con el apoyo de la ONG Greenpeace, pero posteriormente argentinos de Gualeguaychú se sumaron a esa lucha. El 30 de abril de 2005, ciudadanos de Gualeguaychú junto con vecinos uruguayos,  promovieron un abrazo al puente y a partir de ese momento se organizó la “Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú”.  En noviembre del mismo año, jóvenes de Gualeguaychú se “sumaron a lucha por la vida y contra la contaminación”, formando la Asamblea Juvenil Ambiental (AJA)” que congrega adolescentes y jóvenes provenientes de sectores medios de la sociedad, en su mayoría estudiantes de nivel secundario que viven con sus padres.

Barrenderos comunitarios. En Río de Janeiro, Brasil, jóvenes “barrenderos comunitarios” proponen hacer grupos de trabajos para promocionar la “reeducación de los habitantes” en el sentido de evitar deforestación, deslizamientos de tierra en los bordes, taponamiento de galerías pluviales. De esta manera, antiguas cuestiones relacionadas a las clásicas precariedades de infra-estructura en el medio urbano cobran otra connotación mediante la llave de lectura ecológica que introduce las palabras “coleta selectiva”, “reciclajes” y “sustentabilidad” en el vocabulario político de las ciudades y de sus periferias. (Novaes, 2002 ).

El Consejo Juvenil de la Asociación de Agricultores del Alto Paraná  (CJR). Surgió desde adentro de un proceso de ocupaciones de tierra a partir de mediados de los años 90. La principal demanda de la juventud rural de ASAGRAPA es la tierra. Un joven explica: “Para nosotros la tierra es la madre (yvy sy) y ser campesino agricultor significa tener una profesión maravillosa, es una profesión con dinámica que nosotros podemos desarrollar.” En la región, la lucha por la tierra está relacionada también con los procesos de intensificación del capital en la siembra de soja, y con la destrucción de la biodiversidad. Lo cual estaría en completa oposición con el concepto de tekoha (guaraní: nuestro territorio, lugar de vida) y de ñande reko (guaraní: nuestra manera de ser) en la concepción campesina de yvy ñande sy (guaraní: la madre tierra).

Campamento Internacional de la Juventud. Realizado en el ámbito del Forum Social Mundial, es la mejor ilustración disponible para reflexionar sobre la diversidad juvenil y sus múltiplas formas de participación. 

Durante el Forum Social Mundial se elaboró la propuesta del Campamento de la Juventud. En aquel espacio se suman deseos personales, preocupaciones planetarias y la  valoración de acciones concretas localizadas. Con el objetivo de transformar ideas en vivencias prácticas, el ideario ecológico y la bandera por el software y el hardware libres van cobrando creciente destaque en las ediciones del Campamento Internacional de la Juventud.  

En fin, además de los grupos y redes que se definen prioritariamente a partir de ideas ambientalistas, casi no hay organización juvenil (gremios estudiantiles, juventudes partidarias, pastorales de la juventud católica y evangélica) que no se vea en la obligación de incluir un ítem ecológico en sus Proyectos, Programas y Agendas. De hecho, las preocupaciones ambientales constituyen hoy un campo que moviliza a la juventud con un llamado muy fuerte. Moviliza hacia cuestiones concretas, locales y puntuales. Pero también, mediante la perspectiva ecológica, individuos, grupos y movimientos evocan cambios radicales tanto en el modelo de estado, cuanto al patrón de desarrollo vigente.

Aunque los adultos también viven un momento histórico en el cual se divulgan preocupaciones ambientales e ideas ecológicas, son los jóvenes de esta generación que se tornaron los principales destinatarios de los contenidos de la “educación ambiental” en las escuelas, en los Proyectos Sociales, en los medios comunicación, en redes animadas por las ONGs y organismos internacionales. Por otro lado, en un momento en que la incorporación tecnológica hace que puestos de trabajo desaparezcan, extinguiendo carreras profesionales y restringiendo oportunidades,  en torno a la cuestión ambiental, nuevas áreas de trabajo emergen como espacios de inserción productiva de los jóvenes. 

Seguramente, bajo ese tema conviven diferentes perspectivas. Hay lugar para los que buscan cambiar de hábitos de consumo en el cotidiano, buscando interferir en el colectivo mediante un cierto tipo de “efecto de demostración; hay lugar para aquellos que demandan específicos cambios en la política ambiental (generalmente definidas como ambientalistas) y aquellas que demandan cambios más amplios y radicales en el modelo de desarrollo económico  (generalmente definidas como ecologistas), así como para diferentes combinaciones entre estas posibilidades. De todas maneras, más allá de las diferencias, las variadas perspectivas demuestran tener poder de convocatoria juvenil, inyectando energía vital en las relaciones de los jóvenes con el lugar donde viven.   

Como afirma Isabel Cristina Carvalho (2004), la ecología se presenta como un campo de ideas disponibles hacia la formación de la identidad del joven que ingresa en la esfera pública y que puede compartir, en algún nivel, un proyecto político de emancipación. 

De esta manera, el ambientalismo puede ser visto como sangre nuevo en la política, ya que abre un  canal de comunicación entre minorías activas y el conjunto de su generación, entre los jóvenes rurales y urbanos. Se trata de una palanca para despertar y recoger los sueños y los intereses de la (heterogénea) población joven actual.  

EN LOS REFERENTE A LA ZONA RURAL, clásicas cuestiones sobre los impases de la  pequeña producción agrícola frente a procesos de concentración de tierras cobran nuevas connotaciones para los grupos de jóvenes en defensa de la “sustentabilidad socio- ambiental”, que flexibiliza las fronteras entre las agendas de jóvenes rurales y urbanos. En los  países sudamericanos existen ejemplos de grupos juveniles que establecen conexiones  entre las demandas de desconcentración de la propiedad de la tierra y de políticas agrícolas eficaces con la creación de nuevas ocupaciones rurales no agrícolas, pluri-actividad, sustentabilidad ambiental. De esta forma, y paradójicamente, en un contexto de migraciones masivas de los jóvenes del campo, las representaciones y prácticas ecológicas acrecientan un valor positivo al “permanecer en el campo”, antes únicamente visto desde la óptica del retraso. Mediante la ecología, los jóvenes rurales se conectan con las cuestiones de su tiempo, logrando que dialoguen viejos problemas eficaces, con nuevas motivaciones, con la tradición e la innovación.

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Responses

  1. […] porque nacen de la obsolecencia misma de un paradigma que estamos dejando atrás: el rock. A las potentes comunidades techno-ecológicas, muchas de las que le dieron el voto a Barack Obama, ya no les sirve el rock como altavoz de su […]


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