Posteado por: Rosamelia Andrade | 28 septiembre 2009

¿Cómo se ve un territorio win-win-win?

Cuando fui de gira a Centroamérica para visitar los territorios donde se realizan los proyectos de investigación y desarrollo de capacidades del programa DTR, me preguntaba cómo sería un lugar con dinámicas de crecimiento económico, reducción de pobreza y de desigualdad. Es decir, cómo se vería un territorio de la tipología DTR WWW (win-win-win).  Junto con nuestro socio, Fundación PRISMA, hicimos un recorrido por la rivera norte del Humedal Cerrón Grande en El Salvador, donde precisamente se está llevando a cabo el estudio sobre dinámicas medioambientales y productivas. El territorio escogido para los estudios tiene características históricas, sociales y ambientales comunes. Son seis municipios que pertenecen al Departamento de Chalatenango los que servirán para profundizar en el tema de las transformaciones productivas y las nuevas oportunidades para el desarrollo territorial incluyente. De estos seis municipios, visitamos tres: Chalatenango, Azacualpa y San Francisco Lempa.

foto Deysi

Nuestra gira inició asistiendo a una reunión del Comité Ambiental de Chalatenango, conocido com CACH. Una plataforma multiactores con reconocida experiencia de asociatividad con el fin de lograr una estrategia territorial propia asegurando un modelo inclusivo y participativo y respetando el entorno ecosistémico. Deysi Cierra es una pieza central, no solo en el CACH, sino también en movilizar a los diferentes actores preocupados por la preservación medioambiental de la zona. Aquí se ve a Deysi a través de la pantalla de la cámara de vídeo dirigiéndose a los asistentes de la reunión de planificación. Deysi también acompañó al equipo de investigación del DTR y de Fundación PRISMA durante la visita al alcalde del municipio de Azacualpa.

foto bandas de paz

En el municipio de Azacualpa, niños y jóvenes salvadoreños se aprontan para el pregón de fiestas nacionales para conmemorar la independencia de su país. En tiempos anteriores a la guerra civil salvadoreña, a estos grupos se los conocía como bandas de guerra. Pero luego de años de batallas internas sangrientas, y una vez firmados los acuerdos de paz, tomaron un nuevo nombre: las bandas de paz.

foto ninos baile

Cuando niña, recuerdo que en las clases de baile se usaban esos estéreos antiguos que a duras penas tocaban cassettes de música que debían ser rebobinados constantemente. Al llegar a la escuela Sergio Romero en Azacualpa, me impresionó que el artefacto para tocar música era nada más y nada menos que una laptop y dos miniparlantes, operados por un niño de ocho años. Los tiempos han cambiado. Esta escuela rural cuenta con aulas de laboratorio de computación e internet.

foto ninos pintura

Una vez terminada la jornada educativa, la escuela Sergio Romero tiene actividades extracurriculares para sus niños y jóvenes que consisten en deportes, computación o talleres de arte y pintura. Los niños de primaria me mostraron los tantos objetos y manualidades que producen en el taller de arte. En estas fotos se los ve orgullosos de su talento.

postes luz

Como parte del proyecto de arte de la escuela Sergio Romero, hace varios meses los niños junto a sus profesores se dedicaron a pintar los postes del pueblo. Alrededor de 200 postes de luz llevan hermosas y llamativas ilustraciones. El proyecto tomó un tiempo record de cinco días, me comentó su profesor de pintura.

tortillas de maiz

Las ocupaciones y la falta de tiempo en la ciudad impiden que las personas comunes y corrientes mantengan las tradiciones de antaño como son la preparación de tortillas de maíz en casa. Dando vueltas por Azacualpa, me encontré con un molino de maíz artesanal antiguo donde preparan las tortillas para los comensales del pueblo. Es un proceso muy laborioso, me contaban, pero el sabor de las tortillas hechas a mano artesanalmente no se compara con el sabor de las tortillas que se compran en los mercados.  ¡Vale la pena el esfuerzo!

cerron grande

Para cerrar con broche de oro, de regreso a la ciudad de San Salvador y antes de llegar al municipio adjunto, San Francisco Lempa, pasamos por el magestuoso Cerrón Grande. Desde la carretera teníamos una vista privilegiada y entonces pude entender la motivación de sus pobladores de proteger este humedal de 135Km2 con un ecosistema único y que rodea a quince municipios salvadoreños con una población de alrededor de 100 mil personas. 

Rosamelia Andrade es la Coordinadora de Comunicación del programa Dinámicas Territoriales Rurales. Ella visitó algunos municipios de El Salvador donde se están llevando a cabo los estudios de dinámicas territoriales rurales con el apoyo de Fundación Prisma. Rosamelia se llevó un recuerdo muy grato luego de pasar por el municipio de Azacualpa y de haber compartido con los niños de la escuela Sergio Romero y los jóvenes practicantes de las bandas de paz. Ver más sobre la visita a los municipios del Departamento de Chalatenango en El Salvador, AQUÍ

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