Posteado por: periodistarural | 15 octubre 2009

Institucionalidad agropecuaria para el largo plazo

institucionalidad-agropecuaria

Por Martín Piñeiro, Director del Grupo CEO, Argentina.

Columna de opinión publicada en el cuarto número de la Revista Equitierra

Durante las dos últimas décadas, en la mayoría de los países de la región se ha debilitado la institucionalidad agropecuaria y rural. Pocos países han desarrollado los marcos normativos necesarios para enfrentar los viejos y nuevos desafíos en este ámbito, y pocos tienen las instituciones públicas y las organizaciones privadas necesarias para implementar las políticas requeridas. Esta situación se agrava por los profundos cambios de los últimos 20 años en la economía mundial, y en el sector rural en particular. A esto se suma la profunda y multifacética crisis mundial actual, que no es solo económica, sino también financiera, alimentaria y ambiental. 

En este contexto, las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria, la pobreza rural y el desarrollo de una agricultura sustentable han recobrado una importancia crucial y están recibiendo gran atención de los gobiernos de la región. Las respuestas en términos de políticas públicas han sido importantes. Países como Argentina y algunos de Centroamérica han levantado nuevas barreras al comercio, con mayores aranceles y salvaguardias a las importaciones, o impuestos o restricciones administrativas a las exportaciones. Algunos han aumentado el crédito y los incentivos a la producción y unos pocos están definiendo nuevas normativas sobre seguridad alimentaria. En general, estas respuestas tienen una visión de corto plazo y apuntan a mitigar los impactos de la crisis económica mundial. Pocos países, como Brasil y México, han progresado en definir marcos normativos amplios que intentan construir una institucionalidad agropecuaria más compleja y funcional. 

No obstante, todavía falta una reflexión profunda y conceptual sobre el nuevo estilo de desarrollo y las políticas públicas que permitirían enfrentar con éxito las nuevas condiciones de largo plazo del contexto internacional, y sobre cómo reconstruir una institucionalidad agropecuaria capaz de implementar dichas políticas. Esta reflexión debe comenzar por entender el proceso que nos ha llevado a la institucionalidad agropecuaria actual y luego plantearse los siguientes cuatro temas centrales: 

1. La creciente importancia de la globalización, es decir, la interdependencia que existe entre los países de la región y de esta con el resto del mundo a través del comercio, los flujos financieros, la innovación tecnológica, las externalidades negativas asociadas al cambio climático y, finalmente, la seguridad alimentaria mundial. Una nueva institucionalidad debe ser capaz de internalizar estas nuevas interconexiones globales y pensar estratégicamente dentro de esta nueva realidad. 

2. La naturaleza y atributos de la institucionalidad a construir. Hemos visto tanto las exageraciones y errores del Estado omnipresente de los años 70 como las deficiencias del Estado ausente en los 90. El objetivo es recrear una institucionalidad agropecuaria con capacidad de pensamiento estratégico y prospectivo, que articule al sector público con la sociedad civil, que regule en forma eficaz el funcionamiento del mercado, y que participe en forma eficiente en la implementación de políticas y acciones dirigidas a la distribución del ingreso y la mitigación de la pobreza. Algunos autores han propuesto un Estado “estratégico-relacional” capaz de cumplir estas funciones en un marco de alta legitimidad social y permanente coordinación y cooperación con la sociedad civil. 

3. Los límites y mandatos específicos de la institucionalidad agropecuaria. En la evolución de los organismos del sector se fueron agregando funciones y responsabilidades que exceden los instrumentos a su disposición. Un ejemplo es la responsabilidad que se les ha adjudicado en la mitigación de la pobreza rural, que excede la capacidad de acción de la institucionalidad agropecuaria y requiere la intervención de otras áreas del sector público. Por el contrario, la institucionalidad agropecuaria no tiene la ingerencia que debería tener en la definición de políticas y programas para el funcionamiento de las cadenas de valor agropecuarias y que afectan, de manera directa, la distribución del ingreso, el empleo y la pobreza en los territorios rurales. Ejemplos de esto son la agroindustria y la política comercial. 

4. La importancia de articular el diseño e implementación de las políticas y programas del ámbito agropecuario y rural, y de incorporar una visión de territorios rurales como ámbito de aplicación de dichas políticas. Esto requiere articulación y coordinación de las políticas a nivel nacional, una amplia participación de los gobiernos y comunidades locales en el diseño e implementación de las políticas, y un mayor nivel de descentralización.

Los invitamos a leer el cuarto número de la Revista Equitierra entrando a:
www.rimisp.org/equitierra


Fotografía: Galería fotográfica jvargas en Flickr

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