Posteado por: periodistarural | 3 diciembre 2009

Crisis en América Latina: Impactos sobre la pobreza

 La actual crisis económica mundial sorprendió a América Latina en un período histórico de bonanza, precedida por algunos años acelerada expansión que significó una tasa promedio de crecimiento del 5% entre el 2005 y el 2007 y una reducción de la pobreza que pasó de 45.7% en 1994 a 34.1% en el 2007, y de 20.8% a 12.6% en el caso de la pobreza extrema.

Sin embargo, estas tendencias pueden revertirse hoy a raíz de la recesión, como advierte el estudio “Crisis y Pobreza Rural en América Latina”, realizado por Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural en conjunto con el Instituto de Estudios Peruanos IEP y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). La investigación abordó 11 países: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Bolivia, República Dominicana, Paraguay, Perú, Brasil y México.

Si bien los mayores efectos de la crisis se verán en las zonas urbanas, es posible que aumente también la incidencia de la pobreza rural.

LOS GRUPOS MÁS AFECTADOS

A modo de ejemplo, se citan aquí algunas de las expresiones de estos impactos en los países considerados en el estudio, indicando los grupos que resultarán más afectados:

En Bolivia, se prevé una disminución del empleo minero y retorno de mano de obra desde esta actividad al sector agropecuario de autoconsumo. Esto afectará mayormente a los hogares del segundo quintil de ingresos, donde el 18% de su presupuesto procede de la actividad minera.

En Brasil, la disminución de flujos de financiamiento para las actividades agrícolas supone una reducción del área sembrada y menor uso de fertilizantes. Los más afectados serán los hogares rurales que son pequeños productores comerciales y los que producen cultivos de exportación e industriales.

En Colombia, como efecto de la contracción de la demanda externa, ha disminuido el empleo en diferentes sectores industriales, como las ensambladoras de vehículos y las confecciones. Esto implica impactos especialmente sobre los hogares urbanos, donde aproximadamente el 28% de los ingresos son de actividades dependientes no agrícolas.

En El Salvador, la disminución de los flujos de las remesas tiene un impacto importante en el 22.7% de los hogares urbanos y el 21.6% de los rurales que las reciben, donde el 7.4% y el 12.5% de los ingresos (respectivamente) proceden de este tipo de transferencias.

En Guatemala, el menor flujo de capitales se expresa en dos vertientes: disminución de los ingresos de los hogares que reciben remesas, afectando especialmente a los hogares del tercer quintil, y la reducción de flujos de inversión en infraestructura, que repercute en menor empleo y afecta especialmente a la población priorizada en los 125 municipios de mayor pobreza.

En Honduras, la contracción de la demanda externa significa una disminución de los volúmenes de exportación de maquilas y de productos agropecuarios. En el primer caso afecta principalmente a empleados provenientes de hogares urbanos dependientes de la manufactura; en el segundo, al 14% de hogares del quintil 4 y un 24.6% del quintil 5, donde el 15% de los ingresos del hogar procede de actividades dependientes agrícolas. La reducción de la exportación afectará al 24% de hogares que producen cultivos para exportación.

En México, la crisis se manifiesta, entre otras cosas, en la disminución de los volúmenes de exportación en el sector manufactura (maquila), con la consecuente baja del empleo, lo que tiene impactos en un gran número de hogares, considerando que el 65% de los ingresos a nivel nacional provienen de actividades dependientes no agrícolas.

En Nicaragua, el menor flujo de capitales implica disminución de los flujos de las remesas, que afecta en especial al 20% de la población rural que recibe remesas del exterior; una baja en las transferencias del sector público, con impacto en todos los hogares rurales, donde las transferencias por donaciones públicas y/o privadas representan el 4.8% de los ingresos totales; y menor financiamiento para las actividades agrícolas, también con impacto en los hogares rurales, pues un 68% de ellos se dedican a actividades agropecuarias.

En Paraguay la crisis se asocia, entre otras cosas, a la disminución de los volúmenes de exportación de manufacturas (como textiles y calzados) y de productos agrícolas (algodón y soja). En este último caso, se estima que afectará al 70% de los hogares agrícolas que tienen cultivos de agroexportación.

En Perú, la contracción de la demanda externa está asociada a despidos en el sector textil y manufactura, lo que afecta principalmente a hogares urbanos de la Costa, y despidos en el sector minero que impactan mayormente sobre hogares urbanos de la Sierra.

En República Dominicana, la contracción de la demanda interna afectará a todos los hogares rurales que tienen micro o pequeñas empresas no agrícolas, en particular aquellos hogares del primer quintil que son dirigidos por mujeres o adultos mayores (26 y 27%, respectivamente), mientras que el menor flujo de remesas impactará a la gran cantidad de hogares que reciben este ingreso: uno de cada cuatro a nivel nacional.

Infórmese más sobre el tema visitando: www.rimisp.org/dtr/crisisypobrezarural

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