Posteado por: periodistarural | 3 febrero 2010

Últimas crisis alimentarias: Antecedentes semejantes, ¿desenlaces diversos?

Por Alexander Schejtman, Investigador Principal de Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.

Columna de opinión publicada en el quinto número de la Revista Equitierra

¿Evolucionará la actual crisis alimentaria de la misma forma como lo hizo la experimentada a principios de los 70? Una mirada superficial podría hacernos suponer que, al igual que entonces, las alzas de esta crisis serán de corto aliento y se reestablecerá, aunque a otro nivel, la tendencia a la baja sostenida de los precios de los principales granos. Y hay, sin duda, varios elementos semejantes entre ambas crisis:

Ambas fueron precedidas de serios fenómenos climáticos que afectaron a los principales países exportadores de alimentos. Inviernos más crudos, sequías y vientos huracanados redujeron la producción en la entonces Unión Soviética, al igual que ahora en Rusia, Argentina, Australia, Filipinas e India, surgiendo también en varios casos iniciativas de reducción de las exportaciones para asegurar la oferta interna, elevando las presiones especulativas.

Ambas crisis coincidieron con alzas sin precedentes en el petróleo y los agroquímicos. Los precios del petróleo se incrementaron en 450% entre octubre del 73 y mayo del 74, y pasaron de 50 a 135 dólares por barril entre el 2005 y el 2008. Los precios de los fertilizantes y otros agroquímicos aumentaron a más del doble, limitando en la primera crisis las ventajas potenciales de la revolución verde y, en la segunda, la incorporación de una gran proporción de la pequeña agricultura a la producción más intensiva de alimentos básicos.

Ambas crisis generaron protestas masivas: en los 70 llevaron a la caída de algunos gobiernos en África y Asia; entre el 2007 y el 2008 provocaron desmanes en más de 70 países. Un intento de respuesta fueron las convocatorias en Roma a la Conferencia Mundial sobre la Alimentación en noviembre de 1974 y a la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria en noviembre del 2009. Pero mientras los resultados de la primera conferencia fueron la creación del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola – FIDA y el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional – CGIAR (por sus siglas en inglés), los de la segunda han sido más bien decepcionantes por los reducidos compromisos de ayuda y la reticencia a modificar algunas políticas que inciden en el incremento de los precios.

Más allá de cualquier similitud entre las dos crisis, los procesos experimentados por la economía mundial desde los 70 hasta ahora son demasiado significativos como para pensar en la simple proyección del pasado reciente. Hoy estamos frente a un nuevo escenario:

La magnitud e implicaciones de la crisis financiera mundial, que coincidió con la alimentaria, han significado pérdidas masivas de empleo y reducciones de salarios que aumentaron en 12 millones las personas bajo la línea de pobreza en el mundo, y en 7 millones los indigentes. Además, la crisis financiera ha puesto en duda la capacidad de autorregulación de los mercados en general, y de los alimentarios en particular, y hoy más países plantean objetivos de autosuficiencia y de soberanía alimentaria como condición para lograr la seguridad alimentaria.

Mientras la expansión de la producción de alimentos en los países en desarrollo entre 1950 y la primera crisis se basó en incrementos del 35% del área cultivada y un aumento semejante en los rendimientos por hectárea, la expansión del área cultivada en las últimas décadas ha estado por debajo del 1%, lo que unido a una menor disponibilidad de agua de riego explica el relativo estancamiento de los rendimientos. El agotamiento de la frontera agrícola y la desconfianza en los mercados como fuente de aprovisionamiento ha dado lugar a una masiva compra de tierras en terceros países por parte de China, Corea del Sur, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar, entre otros.

Los incentivos establecidos en los países desarrollados para la producción de biocombustibles (etanol a partir de maíz en Estados Unidos y biodiesel a partir de oleaginosas en Europa) constituyeron, según la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y el Banco Mundial, el principal factor de incremento de los precios (70% en el caso del maíz y 40% en la soya).

Los sistemas alimentarios han experimentado enormes transformaciones producto de la acelerada urbanización, los cambios tecnológicos y organizacionales, la industrialización y la “supermercadización”, modificándose toda la cadena, desde la producción de insumos, su transformación industrial, su distribución y su consumo en la gran mayoría de los países de la región.

La crisis de los 70 se dio en un marco de estancamiento con inflación que abrió las puertas al discurso y a la política neoliberal; la presente crisis ha puesto en duda la capacidad de autorregulación de los mercados, reivindicando a Keynes y al papel del Estado en su superación.

Los invitamos a leer el quinto número de la Revista Equitierra entrando a:
www.rimisp.org/equitierra

Fotografía: World Bank

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