Posteado por: periodistarural | 12 febrero 2010

Cifras de la emergencia climática en el sureste andino

Luego del violento huaico que se abalanzó contra buena parte de la ciudad de Ayacucho el 16 de diciembre último, vino algo mucho peor en la temporada pluvial de los Andes, que hasta entonces se comportaba preocupantemente deficitaria: el 22 de enero se desfondó el cielo sobre el departamento del Cusco, para llover torrencialmente cerca de 36 horas consecutivas, y el 28 inmediato el semidiluvio se extendió a Puno.

CAUSAS

Cuantiosos daños, pérdidas y muertes constituyen el patético saldo de este drama, como consecuencia de cinco hechos innegables y concurrentes:

1) La clamorosa ausencia de prevención climática en el país.

2) La falta de manejo de las aguas de lluvia en las alturas, con zanjas de infiltración y obras conexas.

3) La escasa limpieza de los cauces hídricos y el débil reforzamiento de defensas ribereñas en los puntos más vulnerables de los valles.

4) El suicida asentamiento humano y agrícola al borde de los ríos, y

5) La nula percepción oficial y social sobre el carácter cada vez más frecuente, intenso e irregular de los fenómenos meteorológicos generados por el calentamiento global.

CUSCO

El punto más golpeado hasta el momento es el Cusco, donde —según los reportes oficiales— se han registrado: 16,151 hectáreas agrícolas y 7,023 viviendas destruidas, 35,115 personas arruinadas por completo, 55,485 afectadas y cuatro muertas, aparte de innumerables sembríos, vías de comunicación, obras hidráulicas, piscigranjas, locales públicos y otros servicios gravemente dañados. El estimado da 80’000,000 de nuevos soles en pérdidas económicas queda corto.

Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI)-Cusco, ahí las lluvias acumularon en enero un promedio de 267.7 litros por metro cuadrado, frente a un histórico de 142 litros: casi el doble; aunque cabe destacar que el grueso de las precipitaciones se concentró entre la noche del viernes 22 y el amanecer del lunes 25, hasta provocar violentos desbordes de los ríos Vilcanota, Yanama y Huatanay.

Asimismo, el desborde del río Blanco en la provincia de Anta casi sepulta al distrito de Zurite, además de bloquear la carretera Cusco – Abancay.

Paralelamente, los huaicos y llocllas cortaron varios tramos de la carretera y el ferrocarril a Machu Picchu y Quillabamba, ocasionando el aislamiento de unos 2,000 turistas por casi cinco días.

En resumen, los distritos cusqueños más afectados son: Ancashuasi, Limatambo y Zurite (provincia de Anta), San Salvador, Písac, Coya y Lamay (Calca), Ollantaytambo (Urubamba), Poroy, San Jerónimo, Santiago y Saylla (Cusco), Andahuaylillas, Lucre y Urcos (Quispicanchi), Capacmarca (Chumbivilcas), y Paruro; todos ellos con poblaciones preponderantemente rurales.

REACCIÓN OFICIAL

Ante los daños y pérdidas en el campo, el Ministerio de Agricultura ha librado una partida inicial de 2’690,800 nuevos soles para atender la emergencia: 1’576,000 para la recuperación de cultivos, 650,000 para cobertizos ganaderos, 72,000 para abonos foliares, y 392,000 en alimentos y medicinas para ganado.

Paralelamente, dicho portafolio ha anunciado que el naciente Seguro Agrario indemnizará a los pequeños productores damnificados en ese departamento y otros, con montos que irían entre 400 y 500 nuevos soles por hectárea asegurada.

Ante el cuadro reseñado, además, el gobierno central declaró el 26 último en estado de emergencia a Cusco y Apurímac, por 60 días; a la vez de autorizar a los correspondientes gobiernos regionales y municipalidades provinciales y distritales el uso excepcional de los recursos provenientes del canon y las regalías mineros —hasta el 31 de julio próximo— para socorrer y rehabilitar a los damnificados.

PUNO

Cuando se pensaba que el desmadre hidroclimático cesaría en el departamento imperial, el 28 último se desbordó abruptamente el río Ramis en Puno, lo mismo que algunos de sus tributarios; hasta inundar a varios centros poblados y comunidades del distrito de Taraco, provincia de Huancané, así como del distrito de Asillo en Azángaro; con tendencia a expandirse.

En algunas zonas el nivel del agua superaba los tres metros de espesor, hasta tornarse navegable.

Por lo pronto, tal hecho provocó la muerte de tres personas, además de dejar 7,995 personas arruinadas y 4,670 afectadas, así como 2,241 viviendas destruidas y 1,029 dañadas.

En lo estrictamente concerniente al agro, ahí se habrían perdido —hasta el momento— 22,000 hectáreas de cultivos y visto afectados unos 70,000 animales, totalizando un revés económico de 40’000,000 de nuevos soles.

En este cálculo aún no se ha considerado la muerte de unas 3,000 alpacas tiernas por causa de las lluvias torrenciales y granizadas que cayeron por esos mismos días en la provincia de Carabaya.

 OTRAS ZONAS

Por otro lado, desde la tragedia ocurrida el 16 de diciembre, en Ayacucho ya suman 10 personas fallecidas y 1,112 personas damnificadas, 290 viviendas destruidas y 828 afectadas, así como 100 hectáreas agrícolas perdidas.

Paralelamente, Huancavelica ha reportado tres muertos y 512 damnificados, así como 94 viviendas destruidas y 215 afectadas, y 500 hectáreas de cultivo perdidas.

Y en Apurímac se tendría 215 personas afectadas, 54 viviendas dañadas y 276 hectáreas agrícolas semidestruidas.

También en Junín, Huánuco y Lima se han registrado algunos daños y pérdidas materiales (ver cuadro adjunto).

SEMISEQUÍA

Pero mientras el centro-sur andino batallaba contra el semidiluvio, al cierre de esta edición crecía otro fenómeno no menos alarmante: déficit de lluvias en Arequipa, Moquegua y Tacna en el sur, así como en buena parte de Ancash, Cajamarca (sierra) y San Martín (selva) en el norte.

Un poco más y ahí la emergencia sería un hecho.

APRENDER LA LECCIÓN

De lo aquí reseñado, todos —autoridades y ciudadanos— tenemos que extraer una gran lección: Para no sufrir más lo que estamos sufriendo o viendo, según los casos, el Perú tiene que implementar —de una vez por todas— una elemental política de prevención ante el clima.

Artículo publicado en el número 351 de la Revista Agronoticias de Perú.*

* Reynaldo Trinidad Ardiles, Director-Fundador de la Revista Agronoticias, es miembro de la Red Prensa Rural. 

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