Posteado por: periodistarural | 28 mayo 2010

“Todavía estamos a tiempo de evitar el desastre ambiental”

Por Betania Artavia
Miembro de la Red Prensa Rural
Periodista – Diario Extra de Costa Rica

Cristiana Figueres Olsen es la primera costarricense en ocupar la Secretaría Ejecutiva de la Convención Marco sobre Cambio Climático en la Organización de Naciones Unidas, además de ser la primera vez que un representante de un país en vías de desarrollo se encargue de dirigir el tema del clima a nivel mundial. 

Durante su corta visita a Costa Rica, la hija del fundador de la Segunda República, José Figueres Ferrer, quien asumirá el cargo el 5 de junio, compartió con DIARIO EXTRA algunas de sus propuestas para disminuir el daño ambiental.

¿Qué significado tiene para Costa Rica su nombramiento en este importante cargo mundial?
-Definitivamente es un reconocimiento y un honor que se nos reconozca al más alto nivel de las autoridades de cambio climático la labor que ha venido realizando el país de manera consistente y constante desde principio de los años 90 en esta materia.

¿Cuáles considera que son los mayores logros alcanzados en materia ambiental?
-Los principales logros hasta ahora en el régimen de cambio climático es haber establecido normas internacionales para contabilizar los gases de efecto invernadero, haber establecido metodologías que son aplicadas estandarizadamente en todos los países, haber establecido las metas de reducción bajo el Protocolo de Kyoto y haber desarrollado en todos los países industrializados la capacidad institucional para hacerle frente al tema. El reto hacia adelante es que los gobiernos deberán definir cuál va a ser el diseño de la regulación internacional después del año 2012.

¿Tener una costarricense al frente de la defensa del clima en la ONU obliga a las autoridades nacionales a ir más allá en las acciones de mitigación?
-En realidad Costa Rica ya ha tomado un compromiso muchísimo más allá que cualquier otro país del mundo. Un compromiso de neutralidad climática que lo llevaría a poder balancear sus emisiones y captación de gases de efecto invernadero para 2021 cuando celebremos el 200 aniversario de nuestra independencia, es lo máximo a lo que puede aspirar un país.

Según los estudios, una vez alcanzada esa meta, ya el país no tiene capacidad para compensar la huella de carbono. ¿Qué hacer entonces?
-La verdad es que el estudio en este momento apunta a que hay dos retos para cuando lleguemos a 2016: bajar las emisiones principalmente en el sector de transporte, desechos sólidos, industriales y energéticos y el segundo reto es poder mantener esa neutralidad y la verdad es que eso va a depender muchísimo ya no de la captación de los gases a través de los bosques que estarán saturados, sino que, llegada a esa neutralización, habrá que echar mano de otras tecnologías que podrían estar desarrolladas para entonces y seguir creciendo en nuestro PIB sin tener las emisiones asociadas. Eso continúa siendo un reto prácticamente tecnológico.

¿Existe una verdadera conciencia mundial sobre las consecuencias del cambio climático y cómo reducir la huella de carbono?
-Es una pregunta en blanco y negro porque la concienciación es un proceso gradual, hay más conciencia ahora que hace 10 años, pero dentro de 10 años habrá más conciencia que hoy. Vamos caminando en la dirección correcta y nos damos cuenta cada vez más de los impactos del cambio climático y lo basamos en dos insumos: la ciencia, que cada vez es más certera en sus proyecciones y el análisis que, desafortunadamente, cada vez hay más evidencia de los estragos que causa el cambio climático, esa es la parte dolorosa, pero ambos coinciden en un proceso continuo y progresivo de concienciación.

¿Propiciará espacios para escuchar a la sociedad civil y no solo a los gobiernos?
-La sociedad civil es uno de los pilares de todo esto, porque los gobiernos deben definir el marco regulatorio y motivar al sector privado para que invierta. La sociedad civil tiene el rol de monitorear el éxito y el nivel de lo apropiado de las medidas que se estén tomando tanto a nivel de gobierno como de sector privado, es muy fácil decir que lo único que debe hacer el sector civil es presionar más a los gobiernos y al sector privado, pero eso sería falta de responsabilidad y de integridad, pues eso no lo podemos hacer sin asumir nuestra propia responsabilidad. En ese sentido el cambio de patrones de consumo a nivel de familia y comunidad es muy importante y solo se da persona por persona.

¿Habrá diferencia en el hecho de que por primera vez dirige el tema del clima un representante de un país en vías de desarrollo y no uno desarrollado?
-Creo que sí, había mucho consenso de que en este momento tan crítico de las negociaciones debería estar la Secretaría en un país en desarrollo en reconocimiento del rol tan importante en la economía mundial de estos países y la potencial solución a la crisis climática.

¿Cinco meses son suficientes para preparar la próxima cumbre en México?
-Dichosamente la Cumbre de México se empezó a preparar desde el primero de enero de este año a cargo de la Presidencia entrante mexicana. Por ser huéspedes, ellos asumen la presidencia y ellos han venido con los otros gobiernos y apoyados por la Secretaría preparando la cumbre de manera que yo el 5 de junio me asocio de lleno y con mucho entusiasmo a un esfuerzo que ya se viene dando.

¿Tiene previstos algunos puntos para la próxima cumbre en Cancún en la que los países miembros no solo firmen un documento sino realmente implementen acciones para ayudar al planeta?
-Precisamente ese es el espíritu que llevo yo y llevan los gobiernos del mundo, es lo que queremos hacer, no quedarnos simplemente en un texto sino más bien dar evidencia que las promesas que se han hecho pueden llegar a buen término.

Se dice que si no se toman acciones urgentes las islas pequeñas en poco tiempo podrían desaparecer y en nuestro país Puntarenas también sería cubierta por el mar. ¿Qué tan cierto es esto y a qué plazo se daría?
-Es cierto, no se puede decir exactamente el plazo porque depende de la velocidad con que vayan creciendo las emisiones. Ciertamente todas aquellas áreas cerca del nivel del mar como las islas del Pacífico y el Caribe, así como Puntarenas, son las más altamente vulnerables, tenemos que dar la batalla y llevar una voz de urgencia a las negociaciones para que no se demoren las reducciones de emisiones más de lo necesario.

¿El cambio climático también causaría una gran inmigración al tener las poblaciones que abandonar las zonas inundadas?
-Ya el Presidente de una isla en el Pacífico está buscando otros territorios donde llevar a su población por temor, esto es un problema muy serio, puesto que eso representa la migración climática que podría llegar a niveles muchísimo más altos que cualquier ola de migración en la historia, diría que nosotros antes de empezar a planificar un desplazamiento de ese nivel, más bien deberíamos poner todo el esfuerzo por evitarlo.

¿Todavía estamos a tiempo de evitar el desastre ambiental?
-Sí, pero se requiere de decisión política, de no solo poner promesas sobre la mesa sino cumplirlas. Por parte de los industrializados, la disciplina de bajar sus emisiones de manera mucho más profunda, y por parte de los países en desarrollo unirse en un esfuerzo mayor.

¿Cuáles son sus propuestas concretas para frenar el avance del deshielo de los glaciares, la contaminación de los mares y otros efectos del cambio climático?
-En cuanto al reto del cambio climático que tiene que ver con el deshielo de las capas polares y los procesos de desertización en zonas como África y Guanacaste en Costa Rica, son algunas de las consecuencias que se prevén al subir la temperatura, lo único que puede ayudar a mitigar este fenómeno es un esfuerzo serio y responsable de bajar las emisiones mundiales, ahí la verdad es que ya hemos pasado la etapa en que podíamos darnos el lujo de exigirles reducir emisiones a los industrializados, desafortunadamente estos tienen que seguir llevando el liderazgo de reducir las emisiones dramáticamente pero también los países en desarrollo debemos hacerlo.

Los países más industrializados son los que más daño ambiental causan, ¿cuál es la clave para hacer que cambien el modelo de desarrollo por uno más sostenible?
-Si bien es cierto que hacia atrás los desarrollados son los que tienen más responsabilidad, la mayoría de esos países, con la gran excepción de Estados Unidos y Canadá, han asumido su compromiso bajo el Protocolo de Kyoto y se van a cumplir las metas de reducción para los gobiernos que están ligados a este. El reto hacia adelante es cómo ingresar sobre todo a Estados Unidos el mayor emisor del norte, en un acuerdo global que se refleje en la legislación doméstica.

La entrevista fue publicada en el Diario Extra de Costa Rica.

Crédito fotografía: IISD

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