Posteado por: periodistarural | 10 junio 2010

El Mapa de Emprendimientos con Identidad Cultural Valle Sur-Ocongate

Por Raúl Hernández Asensio
Investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP)

¿Puede un mapa convertirse en instrumento de desarrollo? Este es el objetivo de la herramienta impulsada por el Instituto de Estudios Peruanos junto con un conjunto de socios locales de Cuzco (El mapa ha sido elaborado en el marco del proyecto Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural, de Rimisp. Ha contado también con una financiación adicional de la Fundación Ford). Se trata del Mapa de Emprendimientos con Identidad Cultural Valle Sur-Ocongate.  Básicamente, es una página web que recoge información de los negocios de los pobladores de 12 distritos del sur de Cuzco.

Tres son sus características más importantes. En primer lugar, el mapa está enfocado en negocios que tienen como base activos culturales. Esta es una categoría amplia. Para elaborar el mapa no nos hemos sujetado a una definición estricta. Están incluidos emprendimientos basados en activos tangibles (patrimonio monumental, artesanía, etc.). También se han incorporado negocios basados en activos intangibles (conocimientos tradicionales, medicina y religiosidad andina, música, etcétera).

El segundo elemento del mapa es su carácter interactivo. La página está diseñada de una manera que hace posible subir información por los propios usuarios. Basta con generar una clave de usuarios y llenar un pequeño formulario. La operación completa no dura más de veinte minutos. No es necesario ningún conocimiento especializado. Completar estos pasos es tan sencillo como abrir una cuenta de correo electrónico en plataformas gratuitas como hotmail o yahoo. Esta función permite también la actualización constante de la información, así como subir imágenes para ilustrar los negocios y hacer más atractiva su presentación.

Cada negocio tiene una página propia dentro del mapa, con información sobre los productos ofrecidos y sus precios. Se incluye también una breve reseña de la historia del negocio y de sus creadores. Como la mayoría de los negocios registrados están en áreas rurales, se incluyen también referencias para que el turista o potencial comprador pueda desplazarse desde la ciudad de Cuzco hasta el emplazamiento del negocio: qué ruta tomar, disponibilidad de transporte públicos, personas de contacto, números de teléfono, referencias externas, etcétera.

La tercera característica del mapa es su carácter colaborativo. Han participado en la elaboración de la herramienta instituciones de diferente naturaleza: cooperación internacional, agencias estatales e instituciones privadas de desarrollo. Se ha buscado también incorporar en las discusiones a las autoridades de los distritos incluidos en el mapa. La idea es que al final del proceso se hagan cargo del mapa las instituciones locales y las municipalidades. Para ello se ha iniciado contactos con los alcaldes de los 12 distritos y con el gobierno regional, quienes se han mostrado muy receptivos.

El objetivo final es que los actores locales usen y se apropien del mapa. Para ello, existen ya algunas iniciativas. El proyecto Corredor Puno-Cusco va a asumir en los próximos meses la tarea de replicar el mapa en otras partes de Cuzco. Está previsto realizar sendos mapas en las provincias altas (Acomayo, Canchis, Canas, Chumbivilcas y Espinar), en el Valle Sagrado. Existen también conversaciones con la Red de Municipalidades Rurales del Perú para realizar mapas similares en otras regiones.

FUNCIONES DEL MAPA

Para el proyecto DTR-IC, el Mapa de Emprendimientos tiene varias funciones. Es una herramienta de investigación y desarrollo. Para los pobladores del territorio, es una oportunidad para hacer visibles sus negocios y llegar a potenciales compradores y turistas. Desde este punto de vista, el mapa es una iniciativa de soporte que hace posible articular iniciativas de primer piso. Es una plataforma para el trabajo conjunto entre instituciones de diferente origen que permite construir un hábito de trabajo compartido. Crespial es una institución multinacional del sistema de Naciones Unidas. AgroRural es un programa del nivel central del gobierno peruano. El Centro Bartolomé de Las Casas, Guamán Poma y Ccaijo son instituciones privadas. Cada una de ellas tiene su propia cartera de contactos y proyectos.

El mapa es también un mecanismo de incidencia en políticas públicas que permite articular iniciativas privadas con instituciones públicas. Ha sido muy útil para promover la perspectiva de desarrrollo territorial con identidad cultural en los municipios, y ellos han participado activamente en la elaboración del mapa. También ha fomentado la colaboración entre municipios de la misma zona.

Finalmente, el mapa es también una herramienta de investigación. Su elaboración se enmarca en un proyecto académico desarrollado en varios países de manera paralela, con el objetivo de comprender las dinámicas de las zonas rurales de América Latina y el potencial de los activos culturales. En este sentido, el mapa nos sirve para sistematizar información dispersa. Podemos ver de manera gráfica los resultados del trabajo realizado por diferentes instituciones y percibir de manera visual los procesos que existen en el territorio. Apreciamos qué negocios han surgido en los últimos años, qué rubros tienen mayor éxito y cuáles son los más novedosos.

ALGUNOS HALLAZGOS

El análisis de los negocios incluido en el mapa está todavía en una etapa muy preliminar. Por el momento existen 147 negocios registrados con información completa. Algunos datos interesantes comienzan a aparecer. Un primer punto es la diversidad de los negocios incluidos en el mapa. Los tres rubros principales son artesanía, gastronomía y ganadería. Estas tres áreas suman el 77% de los negocios consignados. Encontramos también negocios de medicina tradicional, folclor (bandas de música, grupos de teatro, etc.) y turismo.

En cada una de las tres zonas en que podemos subdividir el territorio incluido en el mapa predomina un rubro diferente. En el valle del Huatanay destacan los negocios de gastronomía. En el Vilcanota, aunque de manera más matizada, son mayoría los negocios de ganadería. En la zona altoandina, el rubro principal es la artesanía. Es evidente que esta selección puede responder a sesgos de las instituciones encargadas de registrar la información, pero, en todo caso, resulta coherente con la evolución general del territorio. Las zonas más cercanas a Cuzco ofrecen servicios para el visitante que llega al territorio. Las zonas más alejadas brindan productos que se desplazan (son desplazados) hasta los mercados de venta. El énfasis en la artesanía de la parte altoandina no sorprende, ya que esta zona es la que tiene una imagen más tradicional, la que es vista como “más auténtica” por los consumidores urbanos de Cuzco.

Un segundo tema al que nos permite acercarnos el análisis de los negocios del Mapa de Emprendimientos son los sesgos de género. Algo más de la mitad de los negocios registrados tienen como responsable a una mujer. Esta cifra incluye negocios asociativos y negocios individuales o familiares. También aquí existen, sin embargo, fuertes diferencias según los rubros. Algunas especialidades, como la gastronomía y la crianza de animales menores, tienen fuerte representación femenina. Actividades como la ganadería de animales mayores (vacuno y camélidos andinos) están mayoritariamente dirigidas por hombres. Lo mismo ocurre con dos rubros fuertemente ligados a la identidad cultural: folclor y medicina tradicional. En el caso de la artesanía, los negocios se dividen casi por la mitad entre hombres y mujeres.

Estos datos son importantes porque dan varias pistas sobre el impacto de los cambios productivos en los papeles de género. Cambios institucionales que aparentemente benefician a los grupos más desfavorecidos (como el impulso de la ganadería gracias a la introducción de la venta a martillo) pueden tener efectos contraproducentes en el equilibro de género. La ganadería es una actividad que tradicionalmente está a cargo de la mujer. Sin embargo, cuando se potencia y convierte en eje de la economía familiar, encontramos que la mayoría de los negocios están a cargo de hombres. Lo mismo ocurre en otras actividades. Un ejemplo es el caso de la Asociación de Artesanos en Tejido Plano Chaska Paqariy, de Ocongate. Esta asociación cuenta con ocho socios, siete mujeres y un hombre. Es este último, sin embargo, quien aparece como responsable del negocio y quien intermedia con las instituciones públicas que apoyan el trabajo de la asociación.

Este cambio en los roles se hace más evidente si observamos las imágenes que acompañan la descripción de los negocios. Setenta y nueve negocios incluyen fotografías de sus socios o integrantes. Es interesante ver que la presencia de mujeres en estas fotografías es superior a lo que cabría esperar, en contraste con el porcentaje de las que aparecen como responsables de los negocios. Las diferencias son especialmente notorias en rubros como la artesanía. El 77% de los negocios de artesanía se promociona a través de fotografías que tienen mujeres como protagonistas, pero solo el 52% de ellos están dirigidos por ellas. Lo mismo ocurre con los negocios especializados en productos agrícolas (67% frente a 40%). Por el contrario, la ganadería tiene un perfil fuertemente masculino. Los mujeres solo aparecen en las fotografías de uno de cada cinco negocios de este rubro.

Estos datos evidencian un riesgo de los emprendimientos basados en la identidad cultural. La representación (en el sentido de performance) de esta identidad recae casi siempre en los miembros más débiles de la comunidad, que son percibidos como los más “tradicionales”, los más “auténticos” en última instancia. Los beneficios, sin embargo, suelen ir a parar a los miembros mejor conectados, que son quienes negocian esta identidad con los potenciales consumidores de esta. Lo mismo ocurre también cuando se trata del turismo.

CONCLUSIONES

El análisis de los negocios incluidos en el Mapa de Emprendimientos con Identidad Cultural Valle Sur-Ocongate nos permite acercarnos a las cuestiones claves para calibrar la potencialidad de los activos culturales como eje de desarrollo.

Podemos ver la relación entre activos culturales y desarrollo territorial desde dos puntos de vista. En primer lugar, desde un punto de vista pasivo. Podemos decir, en este sentido, que el Valle Sur-Ocongate está inmerso en un proceso de desarrollo que es respetuoso con los activos culturales. Las dinámicas económicas del territorio no implican la destrucción de activos culturales. No perjudican el patrimonio material (arquitectónico, paisajístico, etc.), ni destruyen o desvalorizan activos intangibles, como el idioma y la cultura tradicional.

Las dinámicas de desarrollo territorial basadas en la puesta en valor de activos culturales son tan conflictivas como los procesos basados en cualquier otro tipo de activos. La identidad cultural no asegura por sí misma un desarrollo armónico y equitativo.

La relación entre cultura y desarrollo puede verse también desde un punto de vista activo. La pregunta, en este caso, es si los activos culturales contribuyen a generar dinámicas económicas importantes para el territorio. Dicho de otra manera, debemos preguntarnos en qué medida la puesta en valor de los activos culturales (materiales o inmateriales) explica la reducción incipiente de la pobreza en Valle Sur-Ocongate.

La respuesta es menos contundente. Existen casos en los que, efectivamente, el eje de las iniciativas es la puesta en valor de activos culturales. Un ejemplo son las iniciativas que apuntan al turismo. También se pueden incluir en esta categoría muchos de los negocios de ganadería, que parten de conocimientos y formas de organización tradicionales. Pero se trata de experiencias relativamente marginales. Implican poblaciones reducidas y localizadas. Existen, además, “filtros” (capacidad de interlocución con actores externos y para articular un discurso legitimado sobre la identidad cultural) que hacen que esos activos culturales sean solo aprovechados por unos pocos.

Queda pendiente por analizar cómo funcionan estos filtros, quiénes pueden superarlos y bajo qué condiciones. La idea con la que debemos quedarnos es la de complejidad. Las dinámicas de desarrollo territorial basadas en la puesta en valor de activos culturales son tan conflictivas como los procesos basados en cualquier otro tipo de activos. La identidad cultural no asegura por sí misma un desarrollo armónico y equitativo. Esconde, al contrario, trampas con las que conviene ser cuidadoso. La tendencia a concentrar los “costos” de la identidad en las mujeres es un ejemplo de ello. Apostar por potenciar la identidad cultural supone oportunidades, pero también tensiones y el riesgo de perpetuar o acrecentar otro tipo de inequidades, como las de género, de clase, etcétera.

Artículo publicado en la Revista Argumentos de mayo de 2010. Artículo original se títula “Desarrollo rural y activos culturales. El Mapa de Emprendimientos con Identidad Cultural Valle Sur-Ocongate

Crédito fotografía: Rafael Nova.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: