Posteado por: periodistarural | 25 agosto 2010

Mineros atrapados: Vivan los trabajadores

Por Claudia Serrano
Directora ejecutiva de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

Confieso que no tenía ninguna esperanza de llegar hasta los mineros atrapados en la mina San José: no tenía esperanzas de pudieran rescatarlos, ni mucho menos que, después de 17 días, estuvieran con vida. El impacto emocional fue tan rotundo que cuando intenté escribir mis impresiones, me fue imposible ordenar las ideas. Pasadas las horas y teniendo a mano los testimonios e informaciones sobre las condiciones en las que estarían los mineros, las características del refugio, el acceso a agua y luz que les permitió sobrellevar los días de aislamiento, me pregunto cómo han podido soportar las condiciones extremas de su encierro, y de qué forma se produjo el milagro de que estén con vida y bien.

Me asombro sin límites al ver lo preciso, perfecto y positivo de la nota que enviaron a la superficie. ¿Quien tuvo la serenidad y la agudeza para enviar un mensaje tan perfecto? ¿Cómo se organizaron 33 sobrevivientes en lo profundo de la montaña? ¿De dónde viene su fuerza y su temple?

Tengo la convicción respecto a la fortaleza y la entereza de esos hombres porque son trabajadores de faenas duras, que han moldeado su carácter. Ellos conocen de la importancia de la faena bien hecha, porque arriesgan sus vidas a diario, porque saben mejor que la mayoría de los trabajadores sobre lo vital de contar con el compañero, y de entenderse como un equipo. Imagino el rol de los más adultos y experimentados, imagino la organización entre ellos, el papel de los líderes, el valor de los más amistosos y comunicativos; el silencio de los más adustos y reservados, el temor de los jóvenes. Puedo intuir la profunda necesidad de poner todo eso en común para sobrevivir.

Esta experiencia conmocionó a todo Chile con sincera alegría porque pese a toda la adversidad, están vivos. Es una experiencia que nos dice a todos que hay que perseverar porque las grandes metas no son inalcanzables. Es una experiencia que deja tremendas lecciones. Lecciones de eficiencia de ingenieros y rescatistas, de perseverancia de familiares que no perdieron las esperanzas, pero sobre todo, enseñanzas de estoicismo y dignidad de trabajadores que conocen lo suyo. Esperaron el rescate, escucharon los sondajes y cuando llegó la hora, enviaron la señal digna, completa y profundamente humana de un mensaje que llenó a Chile de emoción y alegría.

Estos aprendizajes  hay que llevarlos a la vida diaria, y no dejarlos en la emoción del momento. Los trabajadores tienen esa fuerza, entereza y potencia que puede cambiar el mundo. Son capaces de organizarse y apoyarse para resistir pruebas feroces, supieron darse apoyo y consuelo, y mantener el espíritu intacto. Los trabajadores que estuvieron en las acciones de rescate, sobre la mina, y los 33 atrapados, son nuestra fuerza y nuestra esperanza. Lo mejor de los nuestro.

Esta fuerza que nos enorgullece necesita cauce y respaldo. Aquí se trabajó en forma insegura, se clausuró la mina y volvió a abrirse en condiciones dudosas, las pruebas están a la vista. La Dirección del Trabajo pudo haber detenido la faena, pero se produjo una confusión de responsabilidades y atribuciones con Sernageomin. No puede exponerse la vida de los trabajadores chilenos, no pueden ser ambiguas las responsabilidades institucionales. Hay que conocer y aclarar cómo sucedió este hecho que pudo ser irreparable. El orgullo que hoy sentimos por la fuerza de los mineros, nos debe motivar de manera muy enérgica a perfeccionar y aplicar con riguridad las normas de protección a los trabajadores. 

La columna fue publicada en los blogs del Diario La Tercera de Chile el 25 de agosto

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Responses

  1. Felicidades por este artículo, resaltas con precisión, además de la información sobre el caso, valores por los que debemos luchar cada ser humano en nuestra cotidianeidad.
    Saludos desde México.

  2. Gracias por celebrar la vida.

    El pueblo Chileno ha sido ejemplo para América Latina y el Mundo. Muy bien el artículo, sobre esas tragedias cotidianas que los trabajadores apenas reconocen con una sonrisa habria que construir mejores posibilidades para el pueblo de Chile y los Pueblos de América.

    Saludos desde Colombia


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