Posteado por: periodistarural | 28 febrero 2011

¿Es posible reducir la pobreza rural?: Iniciativa UNAM-Sagarpa

Isabel Cruz Hernández
Directora de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social (AMUCSS) e integrante del Grupo de Trabajo en México del proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo de Rimisp

La UNAM y la Sagarpa este mes han unido sus voluntades para conformar una iniciativa de trabajo que pone en el centro el problema de la pobreza rural, reconociendo de este modo la importancia que tiene para la viabilidad del país encontrar nuevas soluciones para resolverla.

Lejos de reducirse, la pobreza en México ha aumentado y se ha profundizado en los últimos 20 años. La crisis financiera y económica de 2007 dejó en sólo dos años seis millones más de pobres en el país. La crisis alimentaria de 2011 (aún no reconocida oficialmente) dejará un número todavía no calculado de nuevos pobres y mayor desnutrición. Además de su amplitud (44 por ciento de la población), la pobreza está acompañada de la más profunda desigualdad expresada en 37 años de expectativa de vida entre el municipio Cochoapa, Guerrero y la delegación Benito Juárez del Distrito Federal, en 15 centímetros de estatura menor de las mujeres indígenas de Chiapas respecto a la media nacional; en un ingreso indígena que es la tercera parte del ingreso de trabajadores no indígenas. El rostro rural de México no ha cambiado a pesar de pertenecer a la OCDE y al G-20, o ser una de las economías mayores de Latinoamérica: 5.5 millones de unidades de producción campesinas, 75 por ciento menores a cinco hectáreas; 31 mil ejidos y comunidades, 3.8 millones de jornaleros, diez millones de jóvenes, 12 millones de indígenas, 500 mil avecindados, 500 mil posesionarios, un millón de mujeres dueñas de tierras, un territorio con 190 mil localidades con menos de dos mil 500 habitantes; seis millones de personas han migrado en diez años, 70 millones de remesas familiares se reciben cada año; 44 por ciento de dependencia alimentaria. Una exclusión financiera mayoritaria: dos terceras partes de los dos mil 500 municipios de México sin sucursales bancarias, sólo 6 por ciento de las unidades de producción tienen acceso al crédito.

El abandono de la agricultura familiar sólo generó mayor dependencia alimentaria y millones de migrantes hacia EU. El gasto público invertido en el campo ha crecido espectacularmente mediante transferencias sociales en los últimos diez años. Se sabe que no son las transferencias privadas directas (Oportunidades y Procampo) las que ayudan a disminuir la pobreza, sino las inversiones en bienes públicos de tipo productivo.

A la luz de los anteriores desafíos, y a un año y medio de una nueva contienda electoral para cambio de gobierno: ¿Qué pueden hacer 24 personalidades invitadas a conformar el grupo de trabajo sobre “Pobreza rural y desarrollo”, en el marco del proyecto Conocimiento y Cambio en Pobreza Rural y Desarrollo, implementado por Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural con el soporte de Naciones Unidades (FIDA) y el IRDC de Canadá? Un primer problema a resolver es conformar una idea común y compartida sobre las restricciones y causas de la pobreza rural; consensar una visión crítica de las políticas públicas que han tratado de combatir la pobreza con resultados tan pobres y en medio de eso de la arquitectura institucional pública que han permitido preservar intereses.

La orientación del gasto público: ¿qué políticas agrícolas permitirían reducir dependencia alimentaria y promover la agricultura familiar? ¿Si no basta con la agricultura para generar empleo rural, es posible desarrollar pequeña y mediana empresa en localidades tan atomizadas, sin acceso a comunicaciones y con pésimos niveles escolares? ¿Es posible desarrollo rural sin acceso a servicios financieros y mercados financieros rurales? ¿Por qué nuestra banca de desarrollo nunca ha logrado financiar a la mayoría rural? ¿Qué sistemas financieros permitirían acceso masivo e incluyente a servicios financieros? Muchas interrogantes, mucho trabajo por realizar y un desafío nacional que rebasa al grupo. Dos activos básicos que mueven y respaldan: el prestigio de la UNAM y una decisión política compartida UNAM-Sagarpa que merece reconocimiento.

Publicado el 22 de febrero en el Diario El Financiero de México

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