Posteado por: periodistarural | 7 junio 2011

Puno, el polvorín

Por Juan de la Puente
Miembro de la Red Prensa Rural
Columnista Diario La República de Perú

Puno es un polvorín. Lo es desde hace años y de esa dimensión dio cuenta hace poco un texto interesante, Poder y cambio en las regiones (IEP-PNUD, Lima 2009), que señalaba tres fenómenos: 1) que la región carece de proyecto de desarrollo, una ausencia que es reemplazada por políticas de identidad; 2) que experimenta una fragmentación social con presencia significativa de actores informales e ilegales; y 3) que la formación de representaciones se registra en base a personalidades sin conexión, cuya competencia no tiene límites y que con frecuencia usan la movilización violenta, la denuncia judicial y la destitución por la fuerza como vía de solución de las controversias.

En ese contexto se ha desatado el conflicto de estos días. A lo señalado suman un presidente regional elegido por su discurso contra las concesiones mineras que se cambia de camiseta; un Estado que decide licencias sin considerar la opinión de los ciudadanos; un Ministerio de Energía y Minas tomado por los intereses empresariales; y un programa de lucha maximalista.

Por otro lado, si se revisa algunas cifras se puede concluir en que algo serio está pasando allí que no es responsabilidad exclusiva de quienes protestan. Según la Oficina de DDHH y Medio Ambiente de Puno, hasta el año 2010 se recibieron 1.656 solicitudes de concesiones mineras para esa región, muchas resueltas sin la opinión de la comunidad. Luego, hasta agosto del 2010 existían 256 pasivos ambientales librados a su suerte y, según los reportes de la Defensoría del Pueblo, motivo de casi todos los conflictos sociales. Es increíble, pero solo en la provincia de Carabaya se acumularon 80 de estos pasivos. A este cuadro de Estado ineficaz, el gobierno agregó el 2007 otro elemento: el Decreto Supremo 083-EM, para permitir que una empresa minera extranjera adquiera siete derechos mineros en la provincia de Chucuito.

Puno también sufre de malos gobernantes regionales y locales. Los ingresos por canon minero para sus 13 provincias y 96 distritos fueron entre 2007 y 2010 más de 560 millones, ejecutados en una buena proporción tarde, mal o nunca. A inicios de mayo se daba cuenta por el MEF que el avance de ejecución del presupuesto regional de este año era del 8,5%. Lo que falta con urgencia en Puno es diálogo, pero sobre todo Estado y justicia; no la fuerza bruta y la violencia.

Artículo de opinión fue publicado en el diario La República, Perú

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