Posteado por: Rimisp | 26 septiembre 2012

Informe final del programa Dinámicas Territoriales Rurales

Durante cinco años más de 50 organizaciones han trabajado en 11 países de América Latina para explicar por qué algunos territorios rurales han logrado tener más crecimiento económico con más inclusión social y más sustentabilidad ambiental, y para colaborar con el diseño e implementación de estrategias y políticas públicas; programas y proyectos inspirados en ese conocimiento. En el camino, estas organizaciones han formado un sistema de diálogo, colaboración y trabajo compartido que en sí mismo es un aporte al desarrollo de los territorios rurales en América Latina. Estos son, en síntesis, los resultados del programa Dinámicas Territoriales Rurales (DTR).

El documento informa sobre algunas de las principales actividades del programa, sus resultados y productos en el período 2007-2012. Presenta también a los actores principales de este proceso, los socios del programa. La producción intelectual del programa y sus contribuciones prácticas al diseño e implementación de políticas y otras formas de acción pública son tan numerosas y diversas, que nos hemos visto obligados a hacer una selección de algunos resultados que den una buena idea del conjunto. Los productos y resultados están disponibles en la página web del programa para quienes se interesen en conocer algunos de ellos en profundidad.

Como todo buen esfuerzo de investigación, el programa ha respondido algunas preguntas pero ha abierto otras nuevas. Esta agenda pendiente incluye en forma prominente una serie de interrogantes sobre el papel de las políticas públicas y de las grandes inversiones privadas, en la generación y la reproducción de las desigualdades territoriales. También hay preguntas sin respuesta sobre las combinaciones más adecuadas de políticas públicas sectoriales y territoriales que pueden ayudar a que los países ganen cohesión territorial; esto incluye el problema de los incentivos y las capacidades que son necesarias para resolver las fallas de coordinación que impiden pasar de acciones parciales a verdaderas estrategias de desarrollo territorial. Otro problema sustantivo que requiere más trabajo de investigación, es el de los efectos de distintos tipos de crecimiento económico sobre la cohesión territorial de un país y, más particularmente, sobre los cambios en distintos tipos de pobrezas o distintos tipos de desigualdades sociales. Debemos tratar de entender mejor cómo conciliar objetivos de política de desarrollo territorial de nivel nacional, con los objetivos de desarrollo que nacen de los actores en cada territorio. Podríamos seguir aumentando la lista de las interrogantes, pero lo que queremos decir es que queda mucho por conocer.

En el plano práctico también quedan problemas por resolver. Ya hemos hablado de los desafíos de la coordinación de actores, de sectores y de niveles de gobierno, que es indispensable para el desarrollo territorial. Hay que aprender más sobre cómo lograr que los actores más poderosos de los territorios, incluyendo en forma prominente a las grandes empresas, se comprometan profundamente en acciones colectivas de desarrollo territorial, en vez de hacer uso de su poder para acceder directamente a soluciones a sus problemas particulares. Como casi siempre las dinámicas territoriales suceden en espacios que son mayores y distintos a la jurisdicción de un gobierno local, debemos seguir experimentando e innovando en los mecanismos que ayuden a construir formas de gobernanza y de gestión pública que puedan hacerse cargo efectivamente de las dinámicas de desarrollo de escala territorial. En el terreno de la gestión pública nacional, hay grandes vacíos en los criterios y métodos que permitan a los organismos especializados de los gobiernos evaluar ex ante y tomar decisiones sobre conjuntos articulados de inversiones públicas multisectoriales, que son indispensables para realizar políticas de desarrollo territorial. Tampoco contamos con métodos adecuados y costo-eficientes que nos permitan evaluar en forma rigurosa los impactos finales de estrategias, políticas o programas de desarrollo territorial, que por definición implican la modificación simultánea de numerosos factores gracias a la acción de muchos actores. En fin, son ejemplos que demuestran que todavía hay muchas insuficiencias en la caja de herramientas del desarrollo territorial.

Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural y un grupo importante de socios que han participado en el programa DTR, hemos estado trabajando para diseñar una forma de dar continuidad al trabajo realizado, con nuevas preguntas de investigación y enfrentando los problemas prácticos que demandan mejores soluciones. En la segunda mitad del 2012 pondremos en marcha el programa Territorios de Bienestar, a través del cual seguiremos trabajando para ayudar a disminuir las desigualdades territoriales que afectan en primer lugar a decenas de millones de latinoamericanos que viven en territorios rezagados. Estas desigualdades son además un lastre para el desarrollo general de nuestros países y, por tanto, reducen el bienestar y las oportunidades de todas las personas que vivimos en esta región del planeta.

Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural tuvo la responsabilidad de coordinar el programa DTR y de facilitar el extraordinario trabajo de nuestros socios. Para nosotros, la experiencia ha sido una fuente enorme de aprendizajes y adquisición de nuevas capacidades. Las evaluaciones realizadas nos dicen que el programa DTR también ha hecho un aporte del desarrollo organizacional de muchos de nuestros socios.

No podemos cerrar esta presentación del informe sin reconocer y agradecer a las agencias de cooperación que han invertido en forma generosa para hacer posible el programa DTR. El aporte del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC, Canadá) fue el impulso inicial que hizo posible todo lo demás y el eje en torno al cual se organizaron las contribuciones de nuestros demás socios. El aporte del Programa de Nueva Zelandia de Cooperación al Desarrollo fue absolutamente decisivo para el trabajo en Centro América, especialmente en el terreno del desarrollo de capacidades para la gestión territorial. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) hizo una importante donación que nos permitió expandir en forma muy significativa el trabajo de diálogo de políticas públicas, sin el cual una buena parte de las contribuciones en este plano simplemente no hubiesen sucedido. Estas tres agencias demostraron una gran generosidad y flexibilidad para que sus aportes fueran verdaderamente complementarios y para reducir costos de administración y de transacción; tal vez más importante aún, las tres estuvieron dispuestas a tomar riesgos importantes, aprobando programas con elementos muy innovadores cuyos resultados al inicio estuvieron lejos de estar garantizados.

Además de estos tres donantes principales, el programa contó aportes para actividades específicas de la FAO; la Secretaría General Iberoamericana; los gobiernos de Brasil (Ministerio de Desarrollo Agrario), de Sudáfrica (Departamento de Desarrollo Rural y Tierras) y de la India (Comisión Nacional de Planeación); la Secretaría de Desarrollo Rural del gobierno del Estado de Michoacán, en México; la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Quito; el gobierno de la provincia de Tungurahua, Ecuador; el instituto Nitlapán de la Universidad Centroamericana, en Managua; el Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS); la CEPAL; ICCO (Holanda); la Agencia Francesa de Desarrollo (AFC); el Colegio de México; la Fundación Instituto de Pesquisas Económicas de la Universidad de Sao Paulo, de Brasil; la Fundación Tierra, de Bolivia; la Fundación Prisma, de El Salvador; la Universidad de los Andes, Bogotá; el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) y el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), ambos con sede en Lima; la Universidad Rafael Landívar, de Guatemala; las universidades de Manchester y de Greenwich, ambas del Reino Unido; el Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente; y el Banco Mundial.

A todos quienes invirtieron en el programa DTR, y a todos quienes participaron y colaboraron con el mismo, en nombre propio y del equipo de coordinación del programa, ¡Muchas gracias!

Julio A. Berdegué
Coordinador del Programa DTR

DESCARGUE INFORME FINAL DEL PROGRAMA DINÁMICAS TERRITORIALES RURALES (2007-2012):
www.rimisp.org/dtr/informes

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