Posteado por: Rimisp | 31 octubre 2012

Cambios a la CASEN: ¿Discusión técnica o política?

Por M. Ignacia Fernández
Investigadora de Rimisp – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural

El pasado viernes el Presidente Piñera ha anunciado la suspensión de la aplicación de la Encuesta CASEN 2012 y el envío de un proyecto de ley al parlamento para introducir cambios en la institucionalidad encargada de la medición de la pobreza en Chile. Aunque aún desconocemos el contenido de dicho proyecto, pareciera ser que el foco estará puesto en dotar al Instituto Nacional de Estadísticas de las atribuciones, capacidades y presupuesto para asumir la tarea de manera autónoma.

La suspensión de la aplicación de la CASEN 2012 deja, entonces, sin concretar un anuncio previo: que durante este gobierno la encuesta se aplicaría una vez al año y no cada dos o tres años como se hacía anteriormente. Ello, en aras de asegurar que las nuevas mediciones se realicen una vez instalada la nueva institucionalidad.

Este anuncio surge en medio de un complejo debate público que ha ido escalando en proporciones tras la entrega de cada nuevos resultados de la CASEN. Si en 2006 era un debate entre técnicos respecto de lo desactualizada que estaba la línea de pobreza -en función del cambio en las preferencias de las familias chilenas-, así como también de lo apropiada que resultaba la línea de  ingreso para dar cuenta de las distintas situaciones de pobreza no monetaria, el 2010 este mismo debate se hacía público tras la aparente alza en los niveles de pobreza a finales del gobierno anterior anunciados por el actual gobierno. En la misma línea, pero más abiertamente centrado en la utilización política de las cifras, se ha dado el debate reciente.

En este complejo escenario no quedaba más remedio que tomar cartas en el asunto. Esperemos que el envío del proyecto de ley sea el inicio de un debate amplio y constructivo y no el final del proceso. Debate necesario por varias razones, pero fundamentalmente, porque las cifras de pobreza son claves para el diseño de las políticas de superación de la pobreza que implementa un determinado gobierno. Nos quieren hacer pasar por técnica una discusión que tiene claras aristas políticas y que, por lo tanto, requiere ser ampliamente debatido.

Me refiero a continuación a una de estas aristas. Sabemos que la encuesta CASEN es representativa de los hogares a nivel nacional y regional, pero sólo representa adecuadamente la situación de algunas comunas, por lo que no es un instrumento útil para tomar decisiones ni realizar inferencias sobre la situación de pobreza a nivel local.  En un seminario organizado por Rimisp-Centro Latinoamericano de Desarrollo Rural el año 2010, para discutir el impacto territorial de la pobreza y la desigualdad a partir de los datos de la Casen 2009, fuimos muchos quienes abogamos por la necesidad de incrementar el tamaño de la muestra de la encuesta, de manera tal de asegurar su representatividad a nivel local, aun a sabiendas del costo adicional que ello implica.

Aunque no existe una definición oficial al respecto, se presume que la decisión de realizar la CASEN anualmente irá aparejada a una pérdida de representatividad, pues si ya resulta costoso aplicar la encuesta con una periodicidad de dos a tres años con la actual muestra de poco más de 54.500 hogares, mayor será el costo de hacerlo anualmente con una muestra aun más grande.

¿Tiene sentido aplicar la encuesta anualmente?, ¿no será mejor ganar en representatividad más que en periodicidad? En un mundo de recursos escasos y necesidades múltiples, la respuesta depende mucho de las opciones relativas al tipo de políticas sociales. Contar con datos anuales representativos de la situación nacional es útil para una estrategia de bonos combinados como la que ha implementado este gobierno a través del Ingreso Ético Familiar: aumentan las transferencias directas, mejoran las cifras de pobreza anualmente y los resultados están a la mano para mostrar el éxito de la estrategia de gobierno.

Distinto sería si se apuesta, en cambio, por políticas tendientes a enfrentar el conjunto de vulnerabilidades que afectan a las familias en situación de pobreza, donde la falta de ingreso es una entre muchas carencias materiales, afectivas y socioculturales. Desde una mirada comprensiva como esta resulta es más útil contar con información más desagregada, que de cuenta de las distintas situaciones de carencias que enfrentan las familias en distintos lugares del país, para abordarlas a través de políticas de largo plazo, diferenciadas según el tipo de necesidades.

No es lo mismo ser habitante de Ercilla perteneciente al pueblo mapuche que ser mujer jefa de hogar en una población periférica de Santiago. Ambas familias pueden calificar como pobres, pero requieren opciones distintas para salir de forma sostenida de la situación de vulnerabilidad en que se encuentran. Una encuesta CASEN representativa de la realidad local nos puede ayudar mucho a comprender mejor estas situaciones diferentes. Y no necesitamos “tomar la foto” una vez al año, pues sabemos bien que producir cambios sostenibles en el tiempo es una tarea de largo aliento que, por cierto, va mucho más allá de la entrega de bonos monetarios.

Columna de opinión publicada en Sección Blogs del Diario La Tercera de Chile

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: